Los niños y niñas de tres años de los colegios de O Barco están descubriendo estos días una cara diferente de la sanidad pública. El Centro de Salud de O Barco desarrolla durante los meses de mayo y junio una iniciativa de humanización sanitaria destinada a acercar el entorno médico a los más pequeños y ayudarles a superar los temores que a menudo generan las consultas, las pruebas o el instrumental sanitario.
La propuesta, que este martes contó con la participación del alumnado de 3 años del CEIP Julio Gurriarán, busca combatir la conocida como «batafobia» o miedo al entorno sanitario mediante actividades adaptadas a su edad, en las que el aprendizaje se combina con el juego y la experimentación.

Más allá de la figura del médico, el proyecto pone el foco en otros profesionales esenciales del sistema sanitario que acompañan a los pacientes en su día a día y desempeñan una importante labor preventiva y educativa. Enfermeras, higienistas bucodentales y fisioterapeutas se convierten durante estas jornadas en auténticas guías para los escolares.
A través de un recorrido interactivo por distintas dependencias del centro, los niños descubren cómo funciona una nebulización, qué es un electrocardiograma o para qué sirven algunos de los aparatos que habitualmente encuentran en una consulta. Incluso tienen la oportunidad de ver en un monitor los latidos de su propio corazón, transformando la curiosidad en una herramienta para perder el miedo a lo desconocido.

La visita también incluye una parada en las consultas de Pediatría, donde las enfermeras explican de forma sencilla la importancia de mantener hábitos saludables desde edades tempranas. La alimentación equilibrada, el autocuidado y la prevención forman parte de un mensaje que busca acompañar a los pequeños más allá de la actividad puntual.
Otro de los espacios protagonistas es la consulta de salud bucodental. Allí, la higienista enseña a los escolares las técnicas correctas de cepillado y les ayuda a comprender la importancia de cuidar sus dientes desde la infancia. Todo ello mediante explicaciones adaptadas a su edad y dinámicas que convierten la prevención en una experiencia divertida.

La fisioterapia también tiene un papel destacado en el recorrido. En el área de rehabilitación, los niños conocen el gimnasio del centro de salud y descubren cómo el ejercicio físico ayuda a mejorar la movilidad, recuperar la fuerza y mantener un cuerpo sano. Una forma de introducir conceptos relacionados con la psicomotricidad y el bienestar físico desde los primeros años de vida.
Desde el Centro de Salud de O Barco destacan que esta iniciativa no solo contribuye a reducir la ansiedad que muchos menores sienten ante futuras consultas médicas, sino que también permite visibilizar la labor que desempeñan profesionales como enfermeras, fisioterapeutas e higienistas bucodentales dentro de la sanidad pública.

El proyecto continuará desarrollándose durante las próximas semanas con la participación de otros centros educativos del municipio. Una experiencia que, gracias a la implicación del profesorado y del personal sanitario, está convirtiendo la visita al centro de salud en una jornada de descubrimiento, aprendizaje y confianza para los más pequeños.

