Alice Finot y David de la Fuente conquistan una Milla de O Barco marcada por el calor

La francesa se impuso en la carrera femenina y el gallego revalidó su victoria en una emocionante llegada ante Daniel Arce. La 38ª edición volvió a reunir en el Malecón a grandes nombres del atletismo con corredores populares, máster y niños de apenas unos meses, y reservó uno de sus momentos más especiales para reconocer a los atletas valdeorreses que han destacado esta temporada

Treinta y ocho ediciones después, la Milla Urbana de O Barco volvió a demostrar este domingo por qué es una de las citas deportivas inseparables de las Festas do Cristo. Alice Finot y David de la Fuente inscribieron sus nombres como vencedores de una edición en la que el otro gran protagonista fue el calor, con temperaturas que durante la tarde rondaron los 36 grados y que añadieron dureza a una prueba ya de por sí explosiva.

El Paseo do Malecón volvió a convertirse durante varias horas en una pista de atletismo al aire libre. Por el mismo circuito pasaron atletas de primer nivel nacional e internacional, corredores populares, máster y una cantera que comenzó prácticamente desde la cuna. Niños de apenas unos meses participaron acompañados por sus familias, en una de esas imágenes que explican mejor que cualquier cifra la filosofía de una Milla que el ADAS O Barco ha conseguido mantener durante casi cuatro décadas.

La tarde dejó carreras, emoción, mucho público pegado al recorrido y también un reconocimiento a los deportistas de Valdeorras que durante la última temporada han llevado el nombre de la comarca a campeonatos autonómicos y nacionales.

Alice Finot: ganar, pero también volver a jugar

La carrera femenina tenía una favorita clara y Alice Finot respondió a las expectativas. La atleta francesa, afincada desde hace una década en Galicia y vinculada al Celta, esperó, observó a sus rivales y terminó mostrando la fortaleza que la ha convertido en una de las grandes especialistas europeas de los 3.000 metros obstáculos.


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Pero para Finot, esta vez, ganar no era exactamente lo mismo que hacerlo en una gran competición internacional. «Me gusta ganar jugando», explicaba después de cruzar la meta. La alta competición, reconocía, obliga muchas veces a correr pendiente de marcas, objetivos y resultados. En O Barco quiso recuperar otra forma de competir: «No me planteé nada. Soy competitiva, siempre voy a querer ganar, pero dije: vamos a ver qué pasa, a disfrutar, a leer la carrera, a ver qué hacen las chicas».

En la recta final

Y cuando llegó el momento, cambió el ritmo. Ella misma reconocía haber atacado quizá antes de lo que habría hecho en una carrera con otros objetivos, pero las sensaciones fueron buenas. «Me vi bien, me vi fuerte y disfruté entrando en meta con el público saludándome».

Ahí encontró precisamente una de las razones por las que disfruta de este tipo de pruebas. En apenas unos metros conviven atletas profesionales y aficionados, y quienes compiten habitualmente en grandes estadios se encuentran prácticamente al alcance de la mano de los espectadores.

«Es lo bonito de las carreras populares. Te juntas con gente amateur y profesional. Es diferente de la pista, que es un mundo muy serio. Estas fiestas son fiestas y no un trabajo», resumía.

«Llevo diez años en Galicia y digo que soy gallega»

Finot llegaba además a O Barco en un momento de transición de la temporada. Hace apenas un mes había alcanzado uno de sus grandes picos competitivos y ahora comienza un periodo diferente, destinado a recuperar y construir la base para volver a centrarse el próximo año en su especialidad, los 3.000 metros obstáculos.

Eso no redujo su competitividad en el Malecón. Ni siquiera después de haber asistido a una boda la noche anterior. «Me voy a portar bien porque mañana corro», recordaba entre risas que había pensado.

También disfrutó del ambiente que rodeaba la prueba, en plena celebración del Cristo, con las atracciones, las calles llenas y un público que pudo acercarse al atletismo sin necesidad de entrar en un estadio.

Y Finot se sintió especialmente cómoda entre ese público gallego. Aunque nació en Francia, lleva una década viviendo en Galicia y lo explicaba con naturalidad: «Cuando la gente me pregunta de dónde soy, digo que soy gallega».

Incluso dejó abierta la puerta al regreso. La tradición de la Milla invita a sus vencedores a volver al año siguiente para defender el triunfo. «Si me llaman y no estoy de vacaciones, me apuntaré fijo», prometió.

David de la Fuente espera hasta el final y vuelve a ganar

Si Finot confirmó el pronóstico femenino, David de la Fuente consiguió algo todavía más difícil: ganar por segundo año consecutivo en O Barco.

La carrera masculina comenzó con el grupo muy compacto, en una sucesión de vueltas de vigilancia y tanteo. Nadie quería enseñar demasiado pronto sus cartas. Entre los principales candidatos estaba Daniel Arce, uno de los grandes nombres del atletismo español, que terminó poniendo a prueba al vigente campeón.

De la Fuente sabía, sin embargo, dónde estaba su oportunidad. «Mi arma final siempre es el sprint», explicaba después. Cuando se acercaron los últimos metros y vio que Arce únicamente conservaba unos metros de ventaja, hizo sus cálculos: «Dije: no hay nada aquí que no pueda remontar». Y acertó.

El desenlace convirtió los últimos metros en uno de los momentos más emocionantes de la tarde. De la Fuente fue recortando la distancia hasta conseguir superar a Arce y cruzar primero la meta, revalidando la victoria conseguida en 2025. «Hay veces en las que esos metros finales no se pueden remontar, pero hoy tuve suerte y pude hacerlo», reconocía.

«Si quieren la corona, que me la quiten»

El doble vencedor conoce ya perfectamente lo que supone correr una milla: una prueba corta en distancia, pero larga cuando las piernas comienzan a acusar el ritmo.

«Estas millas son siempre un poco agónicas. Cuando queda una vuelta te habría gustado parar ya», admitía. Su recurso mental es sencillo: «Cuando voy mal siempre me gusta pensar que el resto va como yo, o peor».

O Barco añade además sus propias dificultades. Los giros de 180 grados, la pequeña pendiente y algunos puntos del firme condicionan la carrera. Lejos de considerarlo un inconveniente, De la Fuente cree que precisamente esas características hacen más atractiva la prueba para quien corre y para quien la contempla.

Y no dudó en colocarla en un lugar especial dentro del calendario: «Yo creo que esta es la milla más importante de Galicia». Destacó especialmente la cercanía del público y la posibilidad de encontrarse cada año con atletas de enorme nivel.

De la Fuente considera O Barco prácticamente su carrera de casa y ya ha lanzado el desafío para 2027. Después de dos triunfos consecutivos, quiere regresar. «El del año pasado va a venir y, si quieren la corona, que me la quiten», advertía entre risas.

Daniel Arce: segundo y una defensa del deporte entre los más pequeños

El hombre que estuvo a punto de arrebatarle esa corona fue Daniel Arce, segundo clasificado después de una carrera que calificó como «bastante bonita».

Arce llegaba prácticamente al final de su temporada y a las puertas de su semana de descanso. Pese a ello se encontró bien y fue uno de los encargados de endurecer una prueba que, como él mismo explicó, se decidió después de que los favoritos pasasen buena parte del recorrido midiéndose entre sí.

«Todos buscan ganar. Te vas midiendo, intentas forzar un poco a los rivales para ver cómo están y al final siempre se decide en lo último», explicaba.

Pero su reflexión más interesante llegó cuando dejó de hablar de los atletas que peleaban por la victoria y miró hacia quienes habían corrido unas horas antes.

Para Arce, pruebas como la Milla de O Barco son un escaparate que puede despertar la curiosidad deportiva de los niños. «Es una iniciativa bastante importante para los más pequeños, para que practiquen deporte, porque el deporte es salud y es un buen hábito».

Atletismo, fútbol, baloncesto o cualquier otra disciplina. El subcampeón tenía claro que lo importante es que los niños encuentren una actividad que les haga moverse y disfrutar.

Y sobre los aproximadamente 36 grados que acompañaron buena parte de la tarde, tampoco quiso dramatizar: «Hace mucho calor, pero ahora podemos meternos al río, a la playa y disfrutar de estos días que van finiquitando el verano».

De unos meses a los máster: la otra Milla

Antes de que Finot, De la Fuente o Arce concentrasen las miradas, el circuito había contado muchas otras historias. Porque la Milla Urbana de O Barco no comienza con la carrera absoluta. Esa es precisamente una de las claves que Agustín González «Tinín», presidente del ADAS O Barco y alma mater de la prueba, señala para explicar que haya alcanzado ya su 38ª edición.

En el Malecón corrieron todas las edades. Los máster compartieron escenario con jóvenes que llevan años entrenando y con niños para los que completar unos metros entre los aplausos era ya toda una victoria. Entre los más pequeños hubo participantes de apenas unos meses, acompañados por sus padres para recorrer una distancia adaptada a su edad.

Son esas carreras las que Tinín define como «el alma de la Milla». El resultado vuelve a ser una estampa difícil de encontrar en otros deportes: los niños que unas horas antes han cruzado su primera meta pueden quedarse después junto a las vallas viendo correr a atletas olímpicos, internacionales y medallistas nacionales prácticamente a su lado.

Valdeorras aplaude a sus atletas

Y entre unas carreras y otras llegó otro de los momentos importantes de esta 38ª edición. La organización quiso aprovechar el escaparate de la Milla para poner nombre y rostro a los atletas vinculados a Valdeorras que han destacado durante la temporada.

Tinín fue llamándolos uno a uno para que recibiesen el reconocimiento ante su público. Entre ellos estuvo Irina Sánchez, subcampeona de España de triatlón infantil; Miriam González, finalista nacional en lanzamiento de jabalina; e Isabel González, finalista en disco.

También fueron reconocidos Aarón Pérez, finalista en 60 metros en el Campeonato de España de pista cubierta; Mateo Balcarce, cuarto clasificado en el Campeonato de España sub-16 de marcha en pista; Paula Cela, participante en el Nacional de marcha en ruta; y Pablo García, bronce en los 110 metros vallas en categoría sub-20.

La relación continuó con Inés Docampo, participante en el Campeonato de España de pista cubierta, y Siana Pungín, a quien Tinín presentó recordando las numerosas medallas conseguidas en las competiciones para atletas organizadas por la ONCE y su condición de atleta internacional.

A ellos se sumaron Carlos Revuelta y otros deportistas destacados, además de Andrés Álvarez, finalista en el Campeonato de España de salto de altura, que recibió posteriormente su reconocimiento.

Más que completar un palmarés, el objetivo era que quienes llenaban el Malecón supiesen quiénes son esos jóvenes cuyos resultados aparecen durante el año en las noticias. Como explicaba Tinín, se trataba de que el público «sepa quiénes son y ponga cara a estos atletas que salen muchas veces en la prensa».

Una fiesta del atletismo dentro de la fiesta del Cristo

El alcalde de O Barco, Aurentino Alonso, destacó al finalizar la jornada el éxito de las pruebas y felicitó tanto a los participantes como a las personas que trabajan detrás de las distintas actividades deportivas de las Festas do Cristo.

Porque la Milla es competición, pero desde hace 38 ediciones también es fiesta. Y quizá ahí esté la explicación de que haya sobrevivido durante tanto tiempo.

Este domingo convivieron en apenas unas horas el atleta que daba sus primeros pasos, los jóvenes valdeorreses que ya compiten en campeonatos de España y algunos de los mejores corredores del panorama nacional e internacional. Todo ello con el público prácticamente encima del circuito y bajo un calor poco habitual para mediados de septiembre.

Alice Finot se marchó con una primera victoria y con la sensación de haber vuelto a correr «jugando». David de la Fuente se llevó su segunda corona consecutiva después de remontar en los últimos metros a Daniel Arce. Y el subcampeón dejó quizá la mejor explicación de por qué merece la pena que atletas de ese nivel corran junto a los niños.

La Milla Urbana de O Barco cumplió 38 ediciones, pero volvió a mirar hacia el futuro. Porque mientras unos corrían para ganar, otros cruzaban este domingo su primera meta.

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