Alfredo García ya tiene su Butaca de Honra en el Lauro Olmo
Alfredo García eligió su sitio hacia la parte de atrás, a la izquierda del pasillo. Es donde suele sentarse cuando acude al Teatro Lauro Olmo y será también donde quede la placa que, desde ahora, llevará su nombre. Casi cuarenta años después de haber contribuido a que aquel espacio naciera también con vocación de cine, la 35ª Semana de Cine de O Barco le devolvió este sábado 5 de septiembre el gesto con su Butaca de Honra.
El reconocimiento llega poco más de un año después de que García cerrase una trayectoria de 26 años como alcalde de O Barco, entre 1999 y agosto de 2025, aunque no fue esa etapa la que motivó la distinción. José María Rodríguez, responsable del Cine Club Groucho Marx, quiso remontarse mucho más atrás, hasta los años en los que García fue concejal de Cultura y participó en la puesta en marcha de la Casa da Cultura.
Antes, un vídeo había recorrido la historia del cine en O Barco, desde las primeras proyecciones del siglo XX y las salas comerciales hasta su desaparición. En esa continuidad situó Rodríguez el papel del homenajeado. Recordó su empeño en que el nuevo auditorio contase con una cámara de cine y cómo, tras una primera adquisición que no dio el resultado esperado, insistió en mejorar el equipamiento, que fue evolucionando con los años.
García completó la historia desde el escenario. Cuando llegó al Concello como concejal de Cultura, explicó, la futura Casa da Cultura acumulaba cuatro proyectos de otros tantos planes provinciales que seguían sin ejecutar. El nuevo gobierno retomó las actuaciones y consiguió terminar e inaugurar el espacio en dos años. Después llegarían las butacas y también el cine.
Pero el homenajeado evitó atribuirse el mérito. Reivindicó el compromiso mantenido por los sucesivos responsables municipales de Cultura y, sobre todo, devolvió el reconocimiento a quien acababa de entregárselo. «O que é un luxo, de verdade, é que teñamos a José María», afirmó García, convencido de que sin la implicación durante años del responsable del Cine Club Groucho Marx «non estaríamos falando da 35 Semana do Cine». En villas como O Barco, añadió, muchas iniciativas salen adelante porque hay vecinos dispuestos a implicarse «en corpo e alma» en aquello que les apasiona.
Hubo regalos, bromas y recuerdos en un acto al que asistieron el alcalde, Aurentino Alonso, la concejala de Cultura, Margarida Pizcueta, otros miembros de la Corporación y la mujer de Alfredo García y amigos.
Y después en el momento de elegir. García se encaminó hacia el final, a la izquierda del pasillo, para escoger el lugar que ocupará su placa entre las nuevas butacas del Lauro Olmo.
Una butaca con su nombre en un cine que, de alguna manera, también lleva algo de él.