lunes. 03.10.2022

APAAG anima a todos los productores de olivares de la comarca a formar parte de la asociación

Hace menos de una década, los olivares y la producción de aceite en la comarca comenzó a estar de actualidad. El aceite gallego ha demostrado que su producción no es solo un cultivo mediterráneo sino que se puede dar en otras latitudes. Cierto es que toda la comunidad gallega cuenta con vestigios históricos que dan buena cuenta de la tradición de la zona.

Según ha informado el productor valdeorrés José Antonio Marcos, tesorero de la Asociación de Productores de Aceite y Aceituna de Galicia, APAAG; aunque existe un mayor número de productores de aceite en la comarca; diez de ellos forman parte de la asociación. «Hay socios en Vilamartín, Sobradelo, A Rúa, Petín, Lentellais…también en Trives y Manzaneda», apunta destacando que actualmente Valdeorras cuenta con entre cuatro y seis hectáreas de olivar.

«Cada vez se anima más gente a plantar; son pequeños horticultores que tratan de diversificar su producción», detalla Marcos quien anima a todos los agricultores a formar parte de la asociación ya que, desde la misma, promueven la plantación de olivos de variedades autóctonas y la producción de aceite gallego; todo ello colaborando con diversas organizaciones e instituciones para defender el aceite de la zona. «La mejora y el uso de los recursos naturales es una forma de apostar por el territorio vivo y productivo», señalan desde la asociación que también trabaja en asesorar a los socios así como defender los intereses del sector en su conjunto.



Recalca el productor valdeorrés que el suelo de la comarca otorga un PH ácido que tratan de compensar aunque ligeramente para que el aceite no pierda sus particularidades. «Luchamos por la excelencia en la calidad. Calidad que conseguimos porque el clima se adapta perfectamente y por el tiempo que dedicamos al olivo» asegura explicando que, al ser pequeños productores, pueden trabajar más en el árbol así como en la recolección que se hace de manera manual. «No tenemos grandes extensiones», matiza.

Olivo de la plantación de José Antonio Marcos en A Rúa

Actualmente, el olivo está entrando en su etapa crucial: la floración. El invierno no ha sido malo, según informa Marcos, debido a que no se han producido muchas heladas por lo que los arboles no han sufrido y ha germinado. «La preflor es abundante; pero el momento más crítico es la floración», incide. Cabe destacar que al abrir la flor sale el polen, que en el olivo es microscópico, por lo que no hay libación sino que el viento es quien traslada ese polen. «Si hay humedad, hace que suba la densidad se vaya al suelo y que no polinice. Es el punto más crítico», detalla el productor que confía en que este año sea bueno.

Como en cualquier producción agrícola, el olivo también se ve afectado por enfermedades, como el Hongo Repilo, que provoca la caída de la hoja e incluso la de fruto. «Se trata con su simple fungicida. Desde la asociación intentamos que éste sea lo más ecológico posible», advierte Marcos quien también subraya que las plantas más pequeñas se pueden ver afectadas por el ataque de alguna mariposa que come los brotes tiernos.



Insiste el productor en las ventajas de formar parte de la asociación. Como ejemplo, durante el estado de alarma aquellos productores que tienen sus olivos registrados han tenido permitido acudir a las plantaciones y poder atenderlas. «Es una de las luchas de la asociación, conseguir registrar las plantaciones» explica. Lucha a la que también se suman otras como acabar con el fraude y que no se venda como aceite gallego aquel que no lo es.

Cabe recordar que en noviembre de 2019 coincidiendo con el inicio de la campaña de recolección de aceitunas, la asociación presento el sello que garantiza la producción de aceite con aceitunas exclusivamente de Galicia.

Más de cuatro hectáreas de olivares en Valdeorras