sábado. 05.09.2026

De Uruguay a Santiago por el Camino de Invierno: «No pensábamos que fuese tan duro»

Cuatro peregrinos de Canelones afrontan su primera experiencia juntos en el Camino y atraviesan Valdeorras sorprendidos por la dureza de una ruta que eligieron precisamente por ser menos masificada
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Venían buscando un Camino diferente, más tranquilo y alejado de las aglomeraciones. Y lo han encontrado. Quizá incluso más diferente de lo que imaginabanLeonardo Alonso, Ignacio Alonso, Federica Alonso y Marta Barbano, son una familia que vive en Canelones, Uruguay, y han aprovechado sus vacaciones para viajar a España con un objetivo compartido: recorrer juntos el Camino de Invierno hasta Santiago de Compostela.

Somos Comarca se encontró con ellos a su paso por Sobradelo, Carballeda de Valdeorras, cuando apenas afrontaban la segunda jornada de una aventura que había comenzado en Ponferrada. El cansancio ya se hacía notar. «No sabíamos que era tan fuerte», reconocían entre risas y alguna que otra queja de unas piernas que empezaban a acusar las subidas y bajadas.

Un Camino para compartir entre los cuatro

La idea surgió después de una experiencia anterior. Leonardo y su mujer ya habían recorrido el Camino Portugués desde Valença y guardaban un magnífico recuerdo. «Fue una experiencia hermosa», explica. Tanto, que quisieron repetirla, esta vez acompañados por sus hijos y buscando una ruta distinta.

¿Por qué el Camino de Invierno y no el Francés? La respuesta estaba precisamente en aquello de lo que pretendían escapar: «El Francés es más masivo. Queríamos algo distinto, que no estuviera tan concurrido». Investigaron las alternativas y el Camino de Invierno acabó imponiéndose. Lo que no habían calculado del todo era su exigencia.

La primera etapa, entre Ponferrada y Las Médulas, ya les dejó claro que la experiencia iba a ser diferente a la vivida en Portugal. «Tiene más subidas, más bajadas... Está más sufrido, pero se disfruta igual», explicaba Leonardo. 

«Pasamos por pueblos donde no había ni una cafetería»

La dureza física no fue lo único que les sorprendió. Los peregrinos uruguayos encontraron además una dificultad añadida en esa primera jornada: la falta de servicios en algunos puntos de la ruta. «Pasamos por diferentes pueblos y no había ni una cafetería, no había nada. Todo estaba cerrado», relatan.

Una circunstancia que consideran mejorable, especialmente para quienes recorren a pie largas distancias y dependen de los establecimientos que encuentran durante las etapas para descansar, comer o beber.

A ello se sumaron las altas temperaturas. «No había sombra, puro sol», recordaban mientras atravesaban Valdeorras. Precisamente el calor les estaba haciendo replantearse la estrategia para las siguientes jornadas: madrugar más y tratar de completar buena parte de cada etapa antes del mediodía, cuando las temperaturas aprietan con mayor intensidad.

Diez u once días para llegar a Santiago

Su objetivo es alcanzar Santiago de Compostela en unos diez u once días, aunque no todos parecían tenerlo tan claro después de las primeras etapas. Las continuas subidas y bajadas estaban pasando factura, especialmente a las rodillas. Entre bromas, alguno aseguraba incluso que en ese momento no tenía demasiado claro que el esfuerzo compensase.

«Los paisajes son hermosos, todos, pero no vale la pena arriesgar el físico», comentaba Ignacio después de una jornada especialmente exigente. Otros mantenían algo más de optimismo. «No pensamos que fuera tan complicado, pero igual se disfruta», apuntaba Marta al recordar que precisamente habían viajado hasta España para compartir juntos la experiencia que tan buen recuerdo les había dejado el Camino Portugués.

Durante el recorrido intentarán alojarse en albergues, aunque recurrirán a otros establecimientos cuando no encuentren plaza o las etapas no les permitan llegar hasta ellos.

Y después de Santiago llegará el descanso. La intención es permanecer unos días en la capital gallega y decidir posteriormente si continúan conociendo España o incluso ponen rumbo a Inglaterra antes de regresar a Uruguay.

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De momento todavía queda mucho Camino. Apenas han recorrido sus primeras etapas y Valdeorras les ha recibido con cuestas, calor y paisajes que sí han conseguido unanimidad entre los cuatro.

Quizá al llegar a Santiago cambien de opinión sobre la dureza de la experiencia. O quizá no. Lo que ya podrán contar al regresar a Canelones es que aquel Camino tranquilo y diferente que fueron a buscar a Galicia resultó ser también todo un desafío.

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