Bajo una superficie que durante años parecía profundamente alterada por el paso de la maquinaria, Penedo Xudío continúa desvelando un pasado mucho más complejo del que se intuía. La campaña arqueológica que Sputnik Labrego desarrollada este verano en el yacimiento, situado entre las parroquias de Casaio y Lardeira, en Carballeda de Valdeorras, está sacando a la luz nuevas viviendas, áreas de trabajo y estructuras vinculadas a la metalurgia que refuerzan la importancia de este enclave durante los últimos años del Imperio romano y los inicios de la Alta Edad Media.
Los investigadores destacan que los descubrimientos realizados hasta ahora apuntan a que el asentamiento desempeñó un papel mucho más relevante del que se pensaba. Uno de los aspectos que centra ahora la investigación es la posible relación del yacimiento con la antigua ceca de Casaio, donde se habría acuñado moneda en época visigoda. Aunque el estudio continúa y los arqueólogos insisten en que todavía es pronto para extraer conclusiones definitivas, los hallazgos conocidos hasta el momento refuerzan esa hipótesis.
«Acuñar moneda supone un centro de poder», explica Celtia Rodríguez, investigadora de la Universidade de Santiago de Compostela e integrante de Sputnik Labrego. De confirmarse esa vinculación, Casaio habría sido un importante núcleo político y económico, con capacidad para organizar la producción monetaria y mantener relaciones comerciales con otros territorios del noroeste peninsular. «Sabemos que hay contactos comerciales con el noroeste de la Península Ibérica. Es una zona muy dinámica y con mucho contacto entre territorios», señala.
La excavación está permitiendo documentar viviendas, hornos, canales y otras estructuras relacionadas con la producción metalúrgica, pero para los arqueólogos el verdadero valor de estos hallazgos no reside únicamente en las piezas recuperadas. «Para nosotros el objeto en sí no es lo importante; lo fundamental es el contexto en el que aparece», explica Rodríguez, quien recuerda que solo el estudio minucioso de cada estrato permite reconstruir cómo vivían aquellas comunidades y comprender los procesos históricos que quedaron sepultados durante siglos.
La investigadora considera que tanto las campañas desarrolladas anteriormente en O Castelo de Valencia do Sil (Vilamartín de Valdeorras) como las que ahora se han centrado en Penedo Xudío están cambiando el conocimiento sobre la historia medieval de Valdeorras. «Estamos poniendo en valor el pasado de las comunidades campesinas, de los antepasados y antepasadas de Valdeorras. Es una historia que todavía queda mucho por contar y que, poco a poco, vamos descubriendo», afirma.
En paralelo, Sputnik Labrego continúa trabajando en la recuperación del complejo minero de Valborraz, también en Carballeda de Valdeorras, donde las últimas campañas se centran en reconstruir la vida cotidiana de quienes habitaron la mina entre las décadas de 1940 y 1980. Los trabajos han permitido recuperar numerosos objetos de uso diario —entre ellos una matrícula de bicicleta de 1958, mostrada recientemente por el equipo— que pasarán a formar parte del futuro centro de interpretación previsto para Casaio y contribuirán a conservar la memoria de aquella comunidad minera.
Para Rodríguez, esa es precisamente una de las grandes aportaciones de la arqueología. «La historia siempre se cuenta desde el poder», reflexiona. «La arqueología permite dar voz a personas que no dejaron documentación escrita y recuperar un pasado que también forma parte de nuestra historia». Ese trabajo no sería posible sin el apoyo de la Comunidade de Montes de Casaio e Lardeira, propietaria de los terrenos donde se desarrolla la excavación y principal impulsora de estas campañas arqueológicas. Rodríguez destaca la implicación de los vecinos en la recuperación de este patrimonio y agradece que, año tras año, continúen apostando por investigar, conservar y dar a conocer la historia de la zona.
La campaña de este verano confirma, además, que Penedo Xudío aún tiene mucho que revelar. El último día de excavación apareció un nuevo muro que hace pensar a los investigadores que el asentamiento podría extenderse hacia el oeste. Un hallazgo que alimenta las expectativas de futuras campañas y que demuestra que, campaña tras campaña, este yacimiento sigue ampliando el conocimiento sobre uno de los periodos menos conocidos de la historia de Valdeorras



