Un campo de voluntariado dejará en el Malecón una obra inspirada en las bateadoras de oro del Sil

Un campo de voluntariado dejará en el Malecón una obra inspirada en las bateadoras de oro del Sil
Eco dos Teixos prepara para septiembre un proyecto ligado al Camiño de Inverno que combinará actuaciones ambientales, arte e historia de Valdeorras

Una mujer bateando oro en el Sil. Esa es la imagen elegida, en principio, para dar forma a una obra de madera de tamaño natural que quedará instalada en el Malecón de O Barco y que pretende contar, a quienes recorren el Camiño de Inverno, una pequeña parte de la historia de Valdeorras. Serán los propios jóvenes participantes – de entre 18 y 30 años– en un campo de voluntariado que se celebrará del 3 al 14 de septiembre, los encargados de crearla.

La iniciativa es uno de los proyectos que tiene ya sobre la mesa Eco dos Teixos después de un verano intenso en Casaio (Carballeda de Valdeoras). Su responsable, Pedro Domínguez, explica que la idea surgió con el propósito de «dinamizar un pouquiño» el Camiño de Inverno a su paso por O Barco, pero buscando que las actividades estuvieran también vinculadas con el territorio.

La más singular será una intervención de land art, arte creado a partir de elementos naturales, para la que contarán con la colaboración de artesanos de Valdeorras especializados en el trabajo con madera. A la hora de decidir qué podía representar la pieza, buscaron inspiración en la historia y la mitología de la comarca y recurrieron también al Instituto de Estudios Valdeorreses. De ahí surgió la posibilidad de recuperar la figura de una mujer bateando oro en el Sil.

«Queremos que exista tamén ese elemento representativo da comarca», señala Domínguez. La intención es que la obra permanezca después en el Malecón y que los peregrinos puedan detenerse ante ella y descubrir algo más del territorio por el que están pasando.

El trabajo de los voluntarios no se limitará a la creación artística. A lo largo del Camino realizarán también actuaciones de carácter ambiental, con recogida de residuos, acciones de concienciación para evitar el abandono de basura y eliminación de especies invasoras. Los jóvenes llegarán desde diferentes puntos de Galicia y se alojarán durante esos días en Eco dos Teixos, en Casaio.

Un verano para descubrir Casaio

Septiembre abrirá así una nueva etapa después de un verano en el que Eco dos Teixos ha registrado bastante movimiento. Agosto ha sido especialmente intenso, con visitantes llegados desde diferentes puntos de la Península, Portugal y otros países y una presencia que este año ha llamado especialmente la atención de sus responsables: la de numerosos turistas franceses.

Junto a quienes eligen Casaio para pasar unos días, los campamentos han vuelto a ocupar buena parte de la actividad. Este miércoles terminaba una convivencia de cuatro días con niños y niñas procedentes principalmente de Galicia y con un objetivo añadido: conseguir que quienes llegaban de fuera compartieran la experiencia con los pequeños de la propia aldea.

Y funcionó. Durante cuatro días hubo naturaleza, actividades educativas, arte y teatro, pero también algo más difícil de programar: convivencia. Para algunos de los participantes era incluso la primera vez que dormían fuera de casa y se separaban durante varios días de sus padres.

«Quedamos moi satisfeitos», resume Domínguez. La imagen del último día parece darle la razón. Cuando las familias llegaron a recogerlos, los niños estaban, recuerda, «cunha cara de sorriso impresionante».

Entre las pequeñas historias que dejaron esos días hay una que sirve para entender hasta qué punto dos formas muy diferentes de ocupar el tiempo conviven ya desde edades tempranas. Un niño, de unos diez u once años, comentaba que tenía ganas de regresar a casa para continuar su partida de la Play. La respuesta llegó de otra participante de su misma edad: no podía comparar una pantalla con lo que estaban viviendo allí.

La temporada de campamentos, además, todavía no ha terminado. Este domingo comienza una nueva convivencia, esta vez de siete días, con 15 niños ya inscritos. En esta ocasión se adentrarán más en la montaña, pasarán una noche en un refugio y se acercarán también al patrimonio del entorno.

Y después del verano y del voluntariado de septiembre llegarán las propuestas de otoño. En octubre continuarán las rutas de montaña y regresará «Renaturalízate», una convivencia con talleres relacionados con la naturaleza, las plantas aromáticas, el bosque comestible y el bienestar.

Eco dos Teixos encadena así actividades y públicos diferentes sin alejarse demasiado de la idea que las conecta: convertir Casaio y su entorno en un lugar para conocer la naturaleza, pero también para convivir con ella y descubrir el territorio.
 

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