domingo. 19.04.2026

Casaio impulsa la recuperación de la mina de Valborraz con un refugio para preservar su historia y su entorno

La iniciativa, impulsada por la comunidad de montes junto a Sputnik Labrego, busca recuperar parte del conjunto minero tras los incendios y avanzar en un modelo de conservación que combine memoria, uso sostenible y protección del entorno
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Casaio impulsa la recuperación de la mina de Valborraz con un refugio para preservar su historia y su entorno

La huella del fuego del pasado verano ha dejado algo más que cenizas en los montes de Casaio. También ha activado una reacción colectiva para evitar que la memoria de la mina de Valborraz se pierda definitivamente. La Comunidad de Montes de Casaio y Lardeira, en colaboración con el colectivo Sputnik Labrego, trabaja ya en la recuperación de uno de los edificios del complejo minero para transformarlo en un refugio de uso público.

El proyecto surge, explica el secretario de la Comunidad de Montes, César Real, tras comprobar el deterioro que provocaron los incendios en unas construcciones ya muy dañadas. «Los incendios destruyeron lo poco que quedaba en pie… prácticamente no hay nada, salvo las paredes», señala, lo que llevó a vecinos y colectivos implicados a plantear iniciativas para conservar este patrimonio.

La idea tomó forma gracias a una línea de ayudas vinculadas a la recuperación de zonas afectadas por el fuego. «¿Y por qué no recuperamos una casa y la arreglamos? Y en eso estamos», resume Real, sobre un proyecto que avanza con los recursos disponibles y con vocación de continuidad.

La mina de Valborraz no es un enclave cualquiera. Para la comunidad local representa un legado que trasciende lo puramente patrimonial. «Es nuestro pasado, pero también es nuestro futuro y presente», afirma Real, que sitúa este espacio dentro de la historia no solo de Valdeorras, sino también de España y de Europa.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la explotación tuvo presencia alemana, una etapa de la que todavía hoy aparecen vestigios. De hecho, en 2021 una descendiente de uno de los trabajadores germanos visitó la zona con fotografías históricas que muestran edificaciones hoy desaparecidas o transformadas. «Se ven construcciones que hoy en día no existen… edificios mucho más grandes», explica.

Ese material ha servido incluso para reforzar la memoria de los vecinos de la zona, con iniciativas como la creación de un mural en el propio pueblo.

El futuro refugio no nace como un elemento aislado, sino como una pieza más dentro de una red de uso tradicional del territorio. La zona ya recibe visitantes que recorren enclaves como la antigua mina de wolframio, el Teixadal —considerado uno de los bosques de tejos más importantes de Europa— o diferentes rutas de montaña.

El objetivo es ofrecer un punto de resguardo para excursionistas. «Son sitios que, cuando no hace el tiempo adecuado, puedes usar para comer o protegerte», explica Real, que insiste en que estos espacios estarán abiertos, en línea con otros refugios ya existentes en el monte.

A este valor natural se suma otro elemento singular: unas pinturas rupestres descubiertas en 2018, que el propio secretario califica como «las más importantes de Galicia» dentro de su tipología.

Pese a la riqueza patrimonial y paisajística del entorno, la Comunidad de Montes tiene claro que no busca una promoción masiva. El equilibrio entre dar a conocer y proteger es una prioridad.

«Que no se dé a conocer lo suficiente también ayuda a conservar», apunta Real, que defiende un modelo de visitas controladas y con interés real por el entorno. Un ejemplo claro es el de las pinturas rupestres, cuya ubicación no está señalizada para evitar daños. «Solo puedes ir con guías o preguntando… es algo que hicimos a propósito», explica.

La recuperación del refugio es solo una de las líneas de trabajo abiertas. La comunidad trabaja en paralelo en la estabilización de las estructuras existentes para frenar su deterioro y mantener en pie lo que queda del complejo minero.

Además, han establecido un convenio con universidades gallegas para que estudiantes de arqueología realicen prácticas en la zona. Está prevista la llegada de alumnos a finales de junio, que participarán en excavaciones tanto en la mina como en otros puntos del monte.

En el ámbito medioambiental, también se están ejecutando actuaciones vinculadas a la prevención de incendios, como la recuperación de cortafuegos, la mejora de pistas y la limpieza de cauces, en coordinación con la administración autonómica.

La experiencia reciente con los incendios ha reforzado un mensaje claro entre los vecinos: la conservación del entorno requiere una gestión activa. «Para que no arda hay que cuidarlo», sostiene Real, subrayando que las zonas previamente desbrozadas resistieron mejor el avance de las llamas.

Mientras continúan los trabajos, la comunidad mantiene su apuesta por un modelo sostenible y respetuoso con el territorio. «Invito a todo el mundo a visitarnos», concluye, ampliando la recomendación a otros enclaves de Valdeorras que, como Casaio, conservan un patrimonio natural e histórico de gran valor.

El refugio de Valborraz será, si se cumplen las previsiones, mucho más que una construcción recuperada: un símbolo de cómo un territorio puede reconstruirse sin perder su esencia.

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