María González Albert apunta a la reelección en A Rúa para «defender o traballo feito»

María González Albert apunta a la reelección en A Rúa para «defender o traballo feito»
La alcaldesa reconoce que el BNG trabaja ya con esa perspectiva para las municipales y hace balance de un mandato «complexo», aunque destaca el entendimiento dentro de un gobierno formado por tres fuerzas políticas

María González Albert (BNG) apunta a la reelección como alcaldesa de A Rúa. A menos de un año de las elecciones municipales, y preguntada directamente por su intención de volver a encabezar la candidatura nacionalista, asegura que están «traballando niso» y que, «en principio», la respuesta es afirmativa. «Creo que hai que defender o traballo feito», sostiene la regidora, que encara los últimos meses del mandato con numerosas obras y actuaciones pendientes de ejecutar.

Albert hace balance de una legislatura que considera «complexa», especialmente por el incendio del pasado verano y las consecuencias que ha arrastrado desde entonces. Reconoce también que quedan asuntos pendientes —«temos moito no debe»—, pero considera que los próximos meses serán de «moitísima actividade», con obras y actuaciones que, asegura, «lle van dar unha volta ao Concello». «Creo que se decidirá ir ás municipais a defender o traballo feito», resume.

La recta final del mandato estará marcada además por un cambio dentro del gobierno municipal. El pleno del próximo lunes 7 de septiembre tomará conocimiento de la renuncia de Vicente Solarat, cabeza de lista de Rueses Unidos Adiante (RUA) en 2023, cuyo puesto ocupará Ana Isabel Ares Rodríguez, número tres de aquella candidatura.

González Albert reconoce que echará especialmente de menos a Solarat, de quien destaca su implicación durante estos tres años. «Era unha persoa que viña todos os días ao Concello», señala la alcaldesa, que asegura que su todavía compañero de gobierno vivía A Rúa con una dedicación que «moitas veces» iba incluso por delante de su propia familia. Está convencida, además, de que su vinculación con la vida municipal no terminará con la renuncia: «Sei que imos seguir falando porque non podes sacar o Concello da Rúa da cabeza». Albert confía así en que Solarat siga colaborando desde fuera de la Corporación.

La alcaldesa ya se ha reunido con Ana Isabel Ares, que se estrenará en la política municipal y ha comenzado a acudir al Concello para familiarizarse con su funcionamiento. Albert asegura que llega «con ganas» y «con interese» y cree que su incorporación aportará «sangue fresca e enerxías renovadas» en los meses que restan hasta las elecciones.

«Mellor que cos meus, ás veces»

La salida de Solarat lleva también a la alcaldesa a hacer balance de una fórmula de gobierno integrada por tres fuerzas políticas diferentes (BNG; PSdeG y RUA). El resultado, al menos desde su perspectiva, ha sido bueno. Albert considera que este ha sido probablemente el mandato «máis tranquilo» en las relaciones dentro del ejecutivo, pese a las diferencias ideológicas y a las distintas visiones que mantienen sus integrantes en determinadas cuestiones.

«Nas partes importantes entendémonos moi ben», asegura. Tanto, que recurre al humor para describir la convivencia política de estos años: «Entendémonos moi ben. Eu digo, mellor que cos meus, ás veces». A su juicio, las distintas fuerzas pueden discrepar sobre las vías para alcanzar determinados objetivos, pero comparten en buena medida la idea de lo que debe ser A Rúa.

Albert admite que cualquier partido aspira a poder gobernar en solitario, aunque reivindica también la pluralidad de un municipio en el que habitualmente concurren candidaturas independientes y considera que las distintas visiones pueden resultar complementarias.

El «susto» de los casi 300 días

Al margen del escenario político, el pleno ordinario del lunes abordará también varias cuestiones económicas. Entre ellas figura un reconocimiento extrajudicial de créditos que incluye unas facturas correspondientes a obras de un mandato anterior que habían sido abonadas, pero no figuraban correctamente a efectos contables en el Concello.

La situación, explica Albert, provocó un «susto» cuando, al calcular el periodo medio de pago a proveedores, este se disparó hasta casi 300 días. El reconocimiento permitirá corregir el desfase contable, aunque supondrá computar alrededor de 60.000 euros como gasto. No habrá que volver a pagar las obras, precisa la alcaldesa, pero esa cantidad sí tendrá efectos sobre las cuentas municipales.

La Corporación abordará además un suplemento de crédito para incorporar al presupuesto alrededor de 44.000 euros procedentes de la liquidación definitiva de 2024 de la participación de los municipios en los ingresos del Estado, que se repartirán entre distintas partidas.