El incendio forestal declarado en la tarde de este sábado en la parroquia de Soutordei, en el municipio lucense de Ribas de Sil, dejó sentir sus efectos a decenas de kilómetros de distancia. Aunque el fuego se localiza fuera de la comarca, el humo y la ceniza alcanzaron el valle del Sil y se hicieron especialmente visibles en A Rúa, donde una espesa bruma cubrió el cielo y redujo notablemente la visibilidad.
La columna de humo, empujada por el viento y canalizada por el propio valle del Sil, fue avanzando hacia el este hasta llegar a Valdeorras, donde numerosos vecinos observaron cómo el horizonte quedaba difuminado por una nube gris mientras pequeñas partículas de ceniza comenzaban a caer en distintos puntos del municipio.
Según informó la Consellería do Medio Rural, el incendio se inició a las 18.22 horas de este sábado y, según las últimas estimaciones provisionales, ya supera las 20 hectáreas de superficie afectada. En las labores de extinción trabajan un técnico, cinco agentes, nueve brigadas, nueve motobombas, tres palas, cinco helicópteros y cuatro aviones.
Aunque el incendio no supone, por el momento, un riesgo directo para Valdeorras, su impacto atmosférico volvió a poner de manifiesto cómo los grandes incendios forestales pueden dejar sentir sus efectos a muchos kilómetros de distancia, especialmente en un corredor natural como el valle del Sil, que facilita el desplazamiento del humo.
La Consellería do Medio Rural mantiene activo el operativo de extinción y recuerda que cualquier persona que detecte un incendio forestal debe avisar de inmediato a través del teléfono gratuito 085 o de la aplicación ALume. La evolución del incendio dependerá de las condiciones meteorológicas y del trabajo de los equipos desplegados sobre el terreno.
Creo que el titular funciona porque habla de lo que ha visto el lector en Valdeorras: el humo y la ceniza, aunque el incendio esté en Lugo. Ese es el verdadero interés local de la noticia.
