sábado. 31.01.2026

¿Vives en una zona con riesgo de terremotos? El nuevo plan de la Xunta señala seis municipios en Galicia

El SISMIGAL actualiza el mapa sísmico gallego, sitúa a casi 190 concellos en un escenario de intensidad moderada y pone el foco en seis municipios de Lugo y Ourense por su alta vulnerabilidad estructural
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¿Vives en una zona con riesgo de terremotos? El nuevo plan de la Xunta señala seis municipios en Galicia

Galicia no es una de las comunidades con mayor actividad sísmica de España, pero no está fuera del mapa del riesgo. El nuevo Plan especial de protección civil ante el riesgo sísmico (SISMIGAL), aprobado por la Xunta, actualiza el documento que estaba en vigor desde 2009 y confirma que buena parte del territorio gallego puede verse afectado por terremotos de intensidad moderada. El plan no busca generar alarma, sino adaptar la planificación a los datos más recientes y mejorar la capacidad de respuesta ante un fenómeno que forma parte de la realidad geológica del país.

El SISMIGAL se apoya en los mapas actualizados del Instituto Geográfico Nacional y en el análisis de la sismicidad histórica para situar a Galicia en un escenario de riesgo sísmico moderado, con intensidades máximas previsibles de entre VI y VII en la escala macrosísmica europea. Esta escala no mide la energía del terremoto, sino cómo se siente y qué efectos tiene sobre las personas, los edificios y el entorno.

En términos prácticos, una intensidad VI–VII significa terremotos que se perciben claramente por la población. Puede notarse el movimiento del mobiliario, caer objetos de estanterías y aparecer grietas en paredes, especialmente en edificios antiguos o mal conservados. En los niveles más altos de ese rango pueden producirse daños moderados, como desprendimientos de cornisas o chimeneas. No se trata de un escenario de colapsos generalizados, sobre todo en edificaciones modernas, pero sí de una intensidad suficiente para provocar desperfectos y obligar a activar medidas de protección civil en determinadas zonas.

Según el plan, cerca de 190 concellos gallegos se sitúan dentro de ese escenario de intensidad sísmica moderada. Sin embargo, el documento subraya que no todos los municipios presentan el mismo nivel de riesgo, ya que el impacto de un terremoto depende en gran medida de la vulnerabilidad del territorio. Factores como la antigüedad del parque de viviendas, el tipo de construcción, la dispersión de los núcleos o la capacidad de respuesta local marcan la diferencia.

Tras analizar todos esos elementos, el SISMIGAL identifica solo seis municipios de Galicia como de alta vulnerabilidad sísmica, es decir, aquellos donde un terremoto podría tener consecuencias más graves debido a la fragilidad estructural de las edificaciones y a otras condiciones territoriales. Cuatro de esos concellos se encuentran en la provincia de Lugo —Negueira de Muñiz, Ourol, Muras y Ribeira de Piquín— y dos en la de Ourense —Chandrexa de Queixa y Parada de Sil—. Son los únicos para los que el plan recomienda de forma expresa la elaboración de un plan de actuación municipal específico ante terremotos.

La mayoría de los municipios gallegos se sitúan, en cambio, en un nivel de vulnerabilidad media, lo que implica que pueden verse afectados por un seísmo de intensidad moderada, pero sin el grado de riesgo que presentan esos seis casos concretos. El propio plan insiste en que la peligrosidad sísmica es relativamente homogénea en amplias zonas de Galicia, mientras que la vulnerabilidad varía mucho de un concello a otro.

En este contexto se encuadra Valdeorras. Ninguno de los municipios de la comarca figura entre los seis concellos gallegos que el SISMIGAL clasifica como de alta vulnerabilidad. Eso no significa que el territorio esté exento de riesgo, sino que el plan no lo sitúa en el nivel más elevado. Como buena parte del interior de Galicia, Valdeorras se encuentra dentro de un escenario de intensidad sísmica moderada, donde los efectos de un terremoto dependerían en gran medida del tipo de edificación y de la capacidad de respuesta local.

El SISMIGAL también analiza el impacto potencial sobre los servicios esenciales y las infraestructuras. En zonas del interior, un seísmo puede complicar las comunicaciones o el acceso a determinados núcleos, especialmente en las primeras horas, lo que refuerza la importancia de la planificación previa y de la coordinación entre administraciones, incluso en municipios que no están catalogados como de alta vulnerabilidad.

La actualización del plan no cambia el mapa sísmico de Galicia, pero sí afina la mirada. Reconoce que el riesgo existe, que es moderado y que afecta a una parte importante del territorio, al tiempo que identifica con precisión dónde podrían concentrarse los mayores problemas si se produce un terremoto. Para la ciudadanía, el mensaje es claro: Galicia no es una zona de alto riesgo sísmico, pero conocer dónde y cómo puede impactar un seísmo es una herramienta más de prevención.
 

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