Valdeorras ofrece escenarios, a priori, poco habituales para un concierto. El Sil y las montañas acompañan la música en el Malecón de O Barco; el Santuario das Ermidas se levanta sobre el valle del Bibei; las plazas trasladan los directos al centro de los pueblos y el vino forma parte de una comarca en la que paisaje, patrimonio y actividad cultural mantienen una relación cada vez más estrecha. Este verano, varios de esos lugares han vuelto a formar parte de los Concertos do Xacobeo.
El programa promovido por la Xunta de Galicia despliega en 2026 más de 185 conciertos, ciclos y festivales en 75 localidades, con la participación de más de 800 bandas y artistas. Las cifras dibujan un mapa musical que se extiende por buena parte de Galicia y que permite que la programación llegue también a las comarcas del interior.
En Valdeorras, esa apuesta se concreta en festivales consolidados, nuevas propuestas y conciertos que aprovechan algunos de los espacios singulares del territorio. El SilFest es uno de los ejemplos. El festival celebró a principios de julio su décima edición en la playa fluvial de O Barco, donde la música volvió a convivir con la gastronomía, los vinos de la Denominación de Origen Valdeorras, las actividades familiares y el deporte.
Morgan, Hinds, L.A., La Paloma o Puño Dragón formaron parte del cartel de una edición que confirmó la consolidación de una cita que nació como alternativa a los grandes macroeventos y que ha ido creciendo sin abandonar el espacio junto al Sil que forma parte de su identidad.
La celebración de este tipo de eventos tiene, además, consecuencias que salen del propio recinto. Durante los días del festival aumenta la actividad de los establecimientos hosteleros y del comercio local y se multiplican las oportunidades para acercar a quienes visitan la comarca a sus bodegas, su gastronomía y sus recursos turísticos.
Del Sil al valle del Bibei
La relación entre música y territorio adquiere una dimensión diferente en el Santuario das Ermidas, en O Bolo. Luar na Lubre llevó hasta allí el 16 de julio su gira del 40 aniversario, convirtiendo el conjunto barroco, situado en el anfiteatro natural que forma el valle del Bibei, en escenario excepcional de la actuación.
El concierto permitió reunir en un mismo espacio patrimonio, paisaje y música tradicional, una combinación que explica buena parte de la presencia de Valdeorras en los Concertos do Xacobeo. La programación no se limita a trasladar actuaciones fuera de las grandes ciudades, sino que aprovecha espacios únicos que aportan, además, características propias a cada una de las citas musicales.
También Emilio Rúa se sumó a la lista de artistas que a finales de julio escogió un enclave singular como el castillo de O Bolo para mostrar su música de raíz, sumando un nuevo punto de la comarca a la lista de escenarios únicos de los Concertos do Xacobeo.
A Rúa incorpora los sonidos urbanos
La variedad también está en los estilos y en los públicos a los que se dirige cada propuesta de Turismo de Galicia. La Praza da Estación de A Rúa acogió el viernes 7 de agosto Sons Urbanos, una nueva iniciativa centrada en la música urbana gallega en la que participaron 9Louro, Kid Mount, Kike Varela y Mela.
Un día después, el sábado 8, el mismo municipio acogió una nueva edición de O Son da Estación, con Baiuca, Nadadora y Luis Fercán, entre otros artistas. Dos propuestas diferentes que concentraron durante un mismo fin de semana parte de la programación musical del verano en A Rúa y ampliaron el abanico de estilos presentes en los Concertos do Xacobeo.
De esta forma, la programación desarrollada por Turismo de Galicia en Valdeorras permite pasar de un festival con diez ediciones de trayectoria junto al Sil a la música de raíz en un conjunto monumental o a los sonidos urbanos y electrónicos en A Rúa, con formatos y públicos diferentes.
La dimensión cultural es solo una parte del impacto que persigue el programa. La llegada de visitantes vinculada a festivales y conciertos repercute en hoteles, casas de turismo rural, restaurantes, comercios, bodegas y empresas de servicios, al tiempo que ofrece una oportunidad para dar a conocer otros recursos de la comarca.
Para Valdeorras, donde el vino, el patrimonio y el paisaje forman parte de su oferta turística, la programación musical añade otro argumento para atraer visitantes y, sobre todo, para conseguir que su paso por la comarca no se limite al concierto que inicialmente los llevó hasta ella.
Esa distribución de la actividad es uno de los objetivos de los Concertos do Xacobeo. Frente a la concentración de los grandes eventos en los principales núcleos urbanos, la programación promovida por la Xunta se reparte este año entre 75 localidades gallegas y convierte también a los territorios del interior en escenario de una oferta cultural de primer nivel.
En Valdeorras, los conciertos encuentran además una diversidad de espacios difícil de concentrar en pocos kilómetros: las orillas del Sil, el valle del Bibei, los viñedos, las plazas y el patrimonio histórico. Una programación que, además de llevar música a la comarca, contribuye a mostrar el territorio a quienes llegan hasta ella atraídos por alguno de sus festivales o conciertos.
