La implicación no nace de un despacho. Nace, en este caso, de una biografía. Manuel Campo Vidal, periodista y sociólogo, no aborda el problema del mundo rural como un observador circunstancial ni como una voz que se asoma al tema desde la coyuntura. «Soy hijo de la España despoblada», explicó en la entrevista concedida a Onda Cero Valdeorras. Nacido en el Pirineo aragonés, conoce de primera mano el proceso que empujó a tantas familias a dejar atrás sus pueblos. «Mis padres emigraron y nosotros con ellos. Pero el vínculo con el pueblo nunca se rompió», recordó.
Ese arraigo, lejos de diluirse con el tiempo, acabó traduciéndose en una toma de posición más activa: «Hemos dado el paso de analizar el problema y de convertirnos, si se me permite la expresión, en activistas del rural».
Campo Vidal no es solo el director de este informe. Como presidente de Next Educación e impulsor de la Cátedra Estrella Galicia de Desarrollo Rural —desde la que se elabora el estudio presentado este lunes en el Senado—, forma parte del núcleo que ha promovido durante los últimos años una lectura más sistemática del problema demográfico en España.
Desde esa estructura se presenta el VI Estudio sobre la evolución de la percepción de los avances en la España rural 2025-2026, elaborado por la Cátedra Estrella Galicia de Desarrollo Rural de Next Educación con la colaboración de la Fundación AXA. El trabajo se apoya en una encuesta a 652 personas vinculadas al medio rural, entre ellas representantes de administraciones locales, entidades, empresarios, jóvenes, periodistas y jubilados. Su enfoque no es estadístico en sentido estricto, sino perceptivo: mide cómo interpretan la evolución del medio rural quienes viven o trabajan en él.
El resultado apunta a una mejora, pero con matices muy claros. El 55,48% de los encuestados considera que se han producido avances desde 2019. Sin embargo, solo un 17,32% cree que la situación está realmente mejor, mientras que el 38,16% habla de «mínimos avances». A esto se suma un 22,59% que considera que todo sigue igual y un 21,93% que percibe un empeoramiento.
Campo Vidal lo resumió durante la conversación en términos muy gráficos: «Se ha frenado la hemorragia». Una expresión que encaja con los datos: no se trata de una recuperación consolidada, sino de una contención parcial del deterioro. El propio periodista explicó que los datos técnicos apuntan a un incremento de población en municipios de menos de 5.000 habitantes y defendió que, en términos globales, «estamos algo mejor», aunque añadió el matiz decisivo: «No es suficiente. Vamos contrarreloj».
La encuesta permite entender también de dónde procede esa percepción de mejora. Los avances más citados tienen que ver con la visibilidad del problema: el 55,48% señala una mayor presencia en los medios y el 44,74% una mayor conciencia social. Las medidas institucionales aparecen más atrás, lo que sugiere que el cambio ha sido más discursivo que estructural.
Frente a esos avances, el informe identifica con claridad los principales bloqueos. La descoordinación entre administraciones (59,87%) y la lentitud burocrática (55,04%) encabezan la lista, seguidas de la falta de financiación (48,90%) y la escasez de proyectos emprendedores (41,01%). En esta edición, además, la falta de vivienda adquiere un peso específico creciente (42,54%).
Durante la entrevista, Campo Vidal insistió especialmente en la burocracia como freno estructural. No solo como una carga administrativa, sino como un sistema normativo que no siempre se adapta a la realidad del territorio. En ese sentido, defendió que las leyes deberían pasar por una «lupa rural», capaz de evaluar su impacto real en los pueblos.
La vivienda, por su parte, aparece en esta edición como uno de los factores más determinantes. El 95,53% de los encuestados considera que una mayor oferta favorecería la llegada de población, y entre quienes se plantean mudarse, el 83,11% destaca el precio como principal atractivo. Además, cuando se analiza la fijación de población joven, vuelven a aparecer como claves las oportunidades laborales (85,75%) y el acceso a la vivienda (80,92%).
Campo Vidal apuntó a un problema menos visible: no tanto la falta de viviendas como su escasa disponibilidad. Según explicó, el temor de los propietarios a impagos o a procesos largos de recuperación de los inmuebles mantiene fuera del mercado un volumen significativo de viviendas.
El deterioro de los servicios básicos completa el diagnóstico. El estudio señala especialmente el retroceso del comercio local, los servicios financieros y la atención sanitaria. Un 57,24% de los encuestados reconoce haber recurrido a seguros privados para cubrir necesidades básicas, y la valoración de la sanidad se sitúa mayoritariamente en términos medios o negativos.
«Es un problema estructural», reconoció Campo Vidal durante la entrevista, vinculando directamente la pérdida de servicios con la caída de población. En ese contexto, introdujo una reflexión especialmente significativa: «Una persona en Valdeorras paga los mismos impuestos que alguien en una gran ciudad, pero puede tener el médico a 45 minutos en coche».
Esa desigualdad percibida atraviesa buena parte del estudio. De hecho, casi el 67% de los encuestados considera que la política del Gobierno frente al reto demográfico no responde a una necesidad real, y la valoración de las administraciones autonómicas se mueve mayoritariamente entre el «regular» y el «malo».
En este contexto, el 89,11% de los encuestados respalda la necesidad de un Pacto de Estado por la repoblación. Campo Vidal defendió que ese acuerdo debería incluir medidas concretas: reducción de la burocracia, impulso a la vivienda, apoyo al emprendimiento, refuerzo de servicios básicos y medidas fiscales que compensen la desventaja territorial.
El informe recoge también otras percepciones relevantes. El 96,49% considera que el medio rural es clave para la transición ecológica, más del 80% lo vincula con la prevención de incendios y el 66,23% ve en la inteligencia artificial una oportunidad, aunque el 87,28% alerta sobre la brecha digital con las personas mayores.
En materia de conectividad, Campo Vidal subrayó durante la entrevista que existen soluciones disponibles, como el internet por satélite, cuya instalación puede realizarse sin coste inicial. Aun así, advirtió de un problema de difusión. Para quienes quieran informarse o solicitarlo, facilitó un teléfono directo: 613 74 21 61.
La conversación concluyó con una mirada retrospectiva. Campo Vidal situó la movilización de 2019 como un punto de inflexión que permitió visibilizar el problema. Sin embargo, considera que ese impulso necesita renovarse. «Somos más optimistas que entonces, pero no es suficiente», afirmó.
El estudio, en el fondo, deja una idea clara: el mundo rural ha dejado de ser invisible, pero sigue esperando respuestas que estén a la altura de su diagnóstico.
Puedes escuchar la entrevista completa aquí:





