Los vecinos de A Bouza (Viana do Bolo) podrán regresar a casa tras asumir la Diputación la retirada de los escombros
Los vecinos de A Bouza y Pexeiros están un poco más cerca de recuperar la normalidad después del acuerdo alcanzado este lunes en Santiago entre la Xunta, las diputaciones de Ourense y Lugo y los ayuntamientos afectados por las riadas del pasado 17 de junio. La reunión, convocada para buscar soluciones a los daños provocados por el temporal, permitió desbloquear el principal problema que seguía pendiente en Viana do Bolo, donde casi dos semanas después continúan acumuladas toneladas de tierra, piedras, troncos y restos de viviendas que impiden acceder con normalidad a varios inmuebles y están generando una situación de insalubridad, con animales muertos y alimentos descompuestos en el interior de algunas casas.
Hasta ahora, la retirada de esos materiales permanecía bloqueada por la complejidad administrativa de una actuación que obliga a clasificar los residuos y dar un tratamiento específico a elementos como la uralita o el amianto, por lo que no podían retirarse ni depositarse sin las autorizaciones correspondientes. El acuerdo alcanzado este lunes permitirá que sea la Diputación de Ourense la que, mediante una encomienda urgente de gestión, contrate una empresa especializada —previsiblemente Tragsa, como ya hizo para sofocar el incendio del vertedero de A Rúa— para asumir directamente esos trabajos y trasladar los residuos a las zonas habilitadas para su depósito.
Según explicó el alcalde de Viana do Bolo, Germán García- Ávila, los técnicos comenzaron a desplazarse a la zona nada más concluir la reunión para evaluar sobre el terreno la actuación, con la previsión de que los trabajos puedan iniciarse de forma inmediata. El coste será asumido por las administraciones, después de que el regidor defendiera que un ayuntamiento carece de capacidad técnica y administrativa para gestionar una intervención de esta complejidad.
García- Ávila explicó que durante la reunión rechazó la propuesta inicial de que fuera el propio Concello quien gestionase la actuación mediante un convenio, una posibilidad que, a su juicio, habría prolongado aún más los plazos debido a la contratación de empresas y a la tramitación de los permisos necesarios. Finalmente, aseguró, Xunta y Diputación aceptaron asumir directamente la gestión de los trabajos.
«Estoy muy satisfecho porque la tesis que llevábamos era que ellos se hicieran cargo de todo y fue la que finalmente se impuso», afirmó el alcalde, quien agradeció el cambio de planteamiento, aunque lamentó que «un acuerdo que se alcanzó en poco más de dos horas no se hubiera producido mucho antes», prolongando durante casi dos semanas una situación que calificó de muy difícil para los vecinos afectados.
Aunque el acuerdo alcanzado permite resolver la situación más urgente en A Bouza, el alcalde de Viana mantiene su petición de que se declare la situación de emergencia, al considerar que facilitaría tanto la financiación como la coordinación entre las distintas administraciones para afrontar la recuperación completa de las zonas afectadas
Valoración de daños en el resto de municipios
El alcalde de Viana do Bolo no fue el único convocado a la reunión. También acudieron los alcaldes de O Barco de Valdeorras, Aurentino Alonso, Vilamartin de Valdeorras, Sherezade Núñez y A Rúa, María González Albert, además de Vilardevós, A Gudiña y los lucenses de Monforte y O Saviñao. En estos casos, la Xunta solicitó a los municipios que remitan una valoración detallada de los daños sufridos en infraestructuras y servicios municipales a causa de las riadas, y con el objetivo de estudiar futuras actuaciones que serán financiadas conjuntamente por el Gobierno gallego y las diputaciones competentes.
La alcaldesa de Vilamartín de Valdeorras, Sherezade Núñez, y el alcalde de O Barco, Aurentino Alonso, salieron de la reunión con una impresión positiva, aunque ambos prefieren mantener la prudencia hasta conocer el alcance real de esas ayudas.
«Salimos con la idea de que se firmará un convenio entre Xunta, Diputación y los concellos; ahora nos toca presentar una valoración completa de los daños», resumían. En el caso de Vilamatín, el concello trabaja ya en una memoria que incluirá las captaciones de agua dañadas, el puente de Arcos, la carretera de Robledo, los parques infantiles afectados y distintas actuaciones en las redes de riego.
No obstante, la alcaldesa recordó la experiencia vivida tras los incendios forestales, cuando el municipio cifró inicialmente los daños en torno a dos millones de euros y finalmente recibió algo más de 200.000 euros, por lo que considera prematuro anticipar cuál será la cuantía definitiva de las ayudas.
En el caso de O Barco, el Ayuntamiento también remitirá una estimación de los desperfectos ocasionados por las riadas, entre ellos los daños agravados en el colector del río Cigüeño y otras actuaciones derivadas del temporal.
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