jueves 21/10/21
Vilamartín

La casa que reveló el castro de Valencia do Sil arrojará luz sobre la época

Tiene unos 40 metros cuadrados y las paredes cuentan con estuco pintado que hace pensar que perteneció a personas con recursos

El Concello de O Barco organizó una visita al castro de Valencia do Sil con motivo del homenaje que realiza al grupo «Os Escarvadores». Y fue todo un éxito. El arqueólogo Santiago Ferrer explicó a los asistentes detalles del interesante yacimiento en el que se «asoma» lo que, en principio, parece una casa. Además, detalló que hay, incluso, lo que que podría constituir, incluso, el primer vestigio del uso de techos de pizarra.

El castro de Valencia do Sil es objeto de investigación. Carlos Tejerizo, coordinador del proyecto «Sputnik Labrego», relató que se está excavando una pequeña parte del castro, que ya fue iniciada en los años 70 por «Os Escarvadores». En aquél tiempo, la metodología empleada no fue exactamente científica «pero fueron auténticos pioneros en la idea de patrimonializar la comarca», afirma.

El proyecto de Sputnik Labrego es vincular los espacios fortificados de las épocas romana y sueva con otros localizados en la comarca como el de Santa María de Montes, Pena Dominga y A Cigarrosa.

En el castro de Valencia do Sil se excavará un espacio de ocupación, la casa, que data del siglo IV o V. Tejerizo destaca que llama la atención sus dimensiones, unos 40 metros cuadrados. «Gracias al Concello de Vilamartín se limpió el entorno y la casa ya está descubierta», añade.

En la citada excavación se aplicará metodología arqueológica, documentando cada unidad estratigráfica, es decir, capa por capa de tierra. Ahora mismo, los muros o paredes de la edificación ya están documentadas, pero es debajo de las mismas donde piensan los expertos que «pueden estar los restos más interesantes».

Una de las singularidades de la casa descubierta en este castro es la cantidad de estuco que cuenta en las paredes. La primera hipótesis que ya se maneja, según Tejerizo, es que pudo pertenecer a élites sociales, es decir, personas con recursos. Además, hay indicios de que pudo haber estado ocupado por bastantes familias.

Tejerizo señala que se van a realizar fotos con un dron, que aportarán con gran resolución la imagen exacta del sitio. Esto permitirá comprobar los límites —sobre los que hay dudas— y realizar mapas de la geología del entorno para ver donde podría haber estructuras arqueológicas.



En los próximos días, con la ayuda de José Carlos Sánchez Pardo, profesor de la Universidad de Compostela, los integrantes de Sputnik Labrego tomarán muestras de la argamasa de la casa para poder estudiarla y datar la estructura. También se recogerán otras de tierra para conocer qué tipo de vegetación, fauna y alimentación había en la época.

El momento de ocupación más profunda del castro, expone Tejerizo, fue a mediados del siglo IV hasta el siglo VI, momento de desintegración del Imperio Romano y de la llegada de los Suevos. Se sospecha que los pobladores del castro abandonaron el sitio de forma precipitada, algo que podría vincularse con hechos históricos.

Carlos Tejerizo explica que la comarca de Valdeorras es rica en historia, muchas veces desconocida. «La paradoja está en que existe interés por la historia pero también se ataca al patrimonio», esgrime en alusión a la expoliación, circunstancia que complica la investigación.

En el castro de Valencia do Sil «están a la vista las huellas del paso de expoliadores, personas que se acercan con detectores de metales que tratan de hacerse con monedas y objetos». En este sentido, dice que «hay muchos mitos, no hay tesoros».

Otro de los estudios que se realizará en el castro gira en torno las relaciones de género en las unidades domésticas y cómo se articularon en ese momento. Será acometido por Celtia Rodríguez González, quien afirma que en este momento se está contextualizando el yacimiento. Después, «se ubicarán las funciones de las unidades familiares como el tejido, la cocina etc». Se trata de analizar cómo vivían en las sociedades, «cómo era la desigualdad de género y el plano de la jerarquía», concluye.

El castro de Valencia do Sil se convierte en todo un «enigma» a resolver por parte de arqueólogos e historiadores.

Fotos: Rubén León y Sonia Rodríguez

Si desea ver y escuchar los testimonios de Carlos Tejerizo y Celtia Rodríguez, de Sputnik Labrego, pinche en los siguientes enlaces:

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