domingo. 29.01.2023
O Barco

Preocupación, llantos e ilusión en el regreso a la Guardería de O Barco

Un total de 32 niños de entre 0 y 3 años han regresado hoy a la Guardería de O Barco

Un total de 32 niños y niñas comenzaban este lunes, 7 de septiembre,un nuevo curso en la Escola Infantil Municipal de O Barco. Su regreso ha sido un poco más tardío —el resto comenzaron el día 4 de septiembre— debido a las obras de mejora que se están realizando en el edificio. La jornada ha estado marcada por los nuevos protocolos que harán que todo sea diferente. Eso sí, lo que no ha cambiado es la ilusión y también los llantos en las primeras tomas de contacto con la guardería.



Ahora los padres, no pueden entrar al centro. En la puerta hay un hall habilitado para cambiar de playeros y las cazadoras. «Les ponen otra ropa para estar en la guardería, porque el protocolo así lo marca. Es un poco difícil porque son muy pequeños y precisan contacto personal», explica la concelleira del área, Margarida Pizcueta.

Además, se dividen en aulas burbuja para evitar contactos. De 0 a 1 año hay tres bebés. De 1 a 2 años, 12 niños y de 2 a 3 años, 17 escolares. Cada grupo tiene su horario de recreo, su baño y salen al patio en diferentes horarios. «Este año reforzamos el servicio con un titular más del servicio en previsión de que cualquiera se pueda poner de baja».

Pero estas no son las únicas novedades. Este verano el edifico ha sufrido obras de mejora. La entrada, por ejemplo, ha cambiado de lugar y se hace por la Rúa Hernán Cortés. Se ha colocado nuevo suelo y se ha arreglado el tejado del patio interior. Unas actuaciones que continuarán en una segunda fase durante el curso escolar.

Preocupación y nervios

Desde las 09.00 horas los niños y niñas comenzaron a acceder a la guardería de forma escalonada. Uno a uno, acompañados por padres, madres y abuelos, iban entrando. Algunos, con una gran sonrisa por regresar y los más pequeños, entre llantos por despedirse durante unas horas.

Tampoco está siendo un trago fácil para los adultos. «Los primeros días son difíciles para todos, cuesta desprenderse de ellos. Pero aquí pueden socializar mejor y es una experiencia positiva. Nos han contado el protocolo y hemos visto las medidas presentes», comentaba una de las madres.

Pero a pesar de todos los cuidados, la incertidumbre está presente. «No había miedo, pero sí preocupación», comentaba una madre. Otra, asegura tener «muchos nervios. Son pequeños y no sabemos que va a pasar en realidad».

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