sábado. 02.07.2022
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Incertidumbre e ilusión definen la vuelta a las guarderías

La Guardería de A Rúa recibe a los niños con muchas novedades

Un total de 22 niños y niñas comenzaban hoy un nuevo curso en la Guardería Galiña Azul de A Rúa. Una jornada marcada por los nuevos protocolos que harán que todo sea diferente. También lo es el edificio, en el que este verano se han realizado obras de mejora.



Eso sí, ahora los padres no pueden entrar al centro. Tan solo a un hall habilitado para cambiar los zapatos al niño y dejar los abrigos. Además, según informan desde el guardería se tomará la temperatura a cada alumno y en el caso de que supere los 37.5ºC no podrá acceder.

Un alumno pasando por todo el proceso necesario para entrar a la guardería

Además, el protocolo también marca la actuación en el caso de que alguno de los niños presente síntomas compatibles con la Covid-19. Deben aislarlo en el aula de usos múltiples y se avisa a sus padres para que lo recojan.

Pero estas no serán las únicas novedades. Durante el verano se han realizado diferentes obras en el edificio. Se ha pintado por dentro y por fuera, han cambiado el suelo y también han remodelado el patio. Otra novedad tiene que ver con el comedor. Desde este curso ya no deben llevar su tupper sino que disponen de servicio de catering.

El alcalde de A Rúa, Álvaro Fernández, comprobando in situ el avance de las obras

Miedo y respeto ante la situación

La guardería de A Rúa recibió a sus primeros alumnos pasadas las 10:15 de la mañana, Sara la mamá de Eric, un niño de 1 año de A Rúa y que afronta su segundo año que está en la guardería nos decía que era una vuelta rara y que le producía inquietud.

«El regreso lo tomamos con un poquito de miedo y respeto ante la situación otros años no teníamos esta pandemia», señala Sara. A esta incertidumbre se une el intenso contacto que los niños han tenido con sus progenitores debido al confinamiento, lo que provoca que estén aún más ligados a ellos.

Incertidumbre también es la palabra usada por las cuidadoras para definir la situación a la que se enfrentan aunque confiesan estar ilusionadas de ver de nuevo a los niños. «Moita ilusión e gañas de ver ós nenos e as nenas que estiveron tempo co confinamento, casi medio ano o cal supón unha adaptación para todos e a vez incertidume porque son circunstancias excepcionais», relata Puri.

Este año antes de entrar al patio los más pequeños tienen que echarse gel hidroalcohólico en las manos, pasar por una alfombra especial y evitar el contacto aunque esto realmente es casi es imposible.

Si desea escuchar todo lo que ocurrió en los primeros compases de la apertura de la guardería de A Rúa, puede hacerlo en el siguiente enlace:

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