La propietaria de los derechos de explotación de Penouta espera poder comenzar la actividad en mayo
La mina de Penouta sigue dando pasos camino de su reacivación. El último, la autorización del Consejo de Ministros a la inversión extranjera de Energy Transition Minerals (ETM), la empresa australiana que adquirió los derechos de explotación de la mina de Viana do Bolo. Era uno de los trámites necesarios para validar la operación a nivel estatal en un proyecto considerado estratégico.
Con ese visto bueno, el proceso para que ETM asuma formalmente el control de la mina queda reducido a un último trámite. La Xunta debe autorizar ahora el cambio de titularidad de los derechos mineros a la filial española de la compañía. Es el paso que permitirá cerrar definitivamente la operación y abrir la puerta a una nueva etapa. «Ahora mismo estamos a la espera de que la Xunta autorice esa transmisión», explica el responsable de la empresa en España, Jorge Gil.
Esa solicitud fue presentada a comienzos de año y, según la compañía, se ha ido completando la documentación requerida en los últimos meses. Si no hay cambios, «la previsión es poder cerrar la operación en mayo», apunta.
De cumplirse ese plazo, supondría reactivar la actividad en la mina cerca de dos años y medio después de su paralización cautelar, decretada en octubre de 2023.
La actividad en Penouta quedó suspendida en el marco de un procedimiento que acabaría meses después con la anulación del permiso de explotación. El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) estimó el recurso presentado por Ecoloxistas en Acción y concluyó que la autorización se había concedido sin una evaluación ambiental adecuada de la afección de la mina a la Red Natura 2000, en un entorno próximo a la ZEC y la ZEPA de Pena Trevinca.
En la sentencia, el tribunal también recogió la existencia de metales pesados en aguas superficiales —como arsénico, mercurio, cadmio o plomo—, afecciones derivadas del polvo y de los movimientos de tierra, y riesgos para aguas destinadas a consumo humano. En ese contexto, aplicó el principio de precaución y dejó sin cobertura legal la actividad extractiva.
Del parón al concurso de acreedores
Las consecuencias fueron inmediatas. La empresa que explotaba la mina, Strategic Minerals Spain, se quedó sin ingresos para sostener su estructura tras la paralización de la actividad y acabó entrando en concurso de acreedores en octubre de 2024.
El proyecto quedó entonces en una situación de incertidumbre total. En su última etapa de actividad, la mina había llegado a generar más de un centenar de empleos directos, además del impacto económico indirecto en la comarca, que desapareció de forma abrupta con el parón.
Un año después el proceso desembocó en una subasta que cambió el rumbo del proyecto. La australiana Energy Transition Minerals se hizo, en octubre de 2025, con los derechos de explotación tras presentar la oferta más alta: 5,2 millones de euros. Solo hubo dos propuestas, la suya y la de una UTE formada por empresas gallegas.
Esa operación supuso el relevo empresarial y el inicio de una nueva fase centrada en reconstruir el camino administrativo necesario para reactivar la mina.
Ese es el punto en el que se encuentra ahora el proceso. Si la Xunta autoriza el cambio de titularidad en las próximas semanas, la empresa podrá activar una primera fase de actividad tras más de dos años de parón.
La hoja de ruta pasa por poner en marcha la sección B, centrada en el tratamiento de materiales ya existentes en la mina. «La idea es reactivar de forma inmediata la sección B», señala Gil.
Se trata de una actividad basada en la reutilización de residuos mineros acumulados en etapas anteriores, un primer paso para recuperar movimiento en la zona. Pero no supone todavía la vuelta de la explotación minera como tal, la denominada sección C. Poder reanudar la extracción sigue en manos del Supremo, responsable de decidir sobre los recursos de casación presentados tanto por la Xunta como por Strategic Minerals Spain.
De esa decisión dependerá el futuro del proyecto y la solicitud –en caso necesario– de una nueva licencia de actividad que cumpla los requisitos exigidos. «No vamos a dar pasos hasta tener seguridad jurídica», deja claro el responsable de ETM en España.
Y añade una advertencia sobre los plazos: «No hay que crear expectativas que no dependen solo de nosotros».
Un recurso estratégico
El interés por Penouta no es casual. Según los estudios de la propia compañía australiana, el yacimiento alberga 76 millones de toneladas de estaño y minerales asociados, en un momento en el que este tipo de recursos ha ganado valor por su papel en sectores tecnológicos y en la transición energética. Se trata, además, de uno de los pocos yacimientos de este tipo en Europa, lo que refuerza su carácter estratégico.
Si se cumplen los plazos, mayo marcará el inicio de una nueva etapa con la vuelta de una actividad limitada a la mina de Viana do Bolo. La reactivación completa, sin embargo, tendrá que esperar algo más.
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