San Xoán de Río busca 120 emprendedores para demostrar que el futuro también se escribe desde el rural
Lo que hace unos años parecía una idea casi imposible empieza a tomar forma en San Xoán de Río. El municipio ourensano, pionero en obtener la certificación europea como Startup Village, da un nuevo paso en su estrategia para atraer talento y fijar población con Rural Valley, un innovador campus residencial que aspira a reunir cada año a 120 emprendedores procedentes de distintos puntos del mundo para desarrollar sus empresas desde el corazón del rural gallego.
El proyecto se ubicará en Os Biocos, donde está previsto recuperar el antiguo albergue y construir 50 cabañas. Treinta de ellas estarán destinadas a acoger durante doce meses a los fundadores de 30 startups; otras diez servirán para estancias experienciales dirigidas a emprendedores e inversores, y las diez restantes alojarán al personal que trabajará en las instalaciones.
Detrás de la iniciativa se encuentra Talía Jiménez, que reconoce mantener un fuerte vínculo personal con San Xoán de Río y que ya piensa en convertir el municipio en su lugar de residencia. «Tengo un gran vínculo sentimental con Galicia y con esta zona. Cada vez que puedo me escapo porque es un lugar que me encanta y todo apunta a que terminaré viviendo aquí», explica.
Pero Rural Valley va mucho más allá de un espacio para emprender.El objetivo es demostrar que el rural puede competir con las grandes ciudades ofreciendo calidad de vida, costes más reducidos y una comunidad capaz de impulsar nuevos proyectos empresariales.
«Lo que buscamos es generar un ecosistema con unas condiciones realmente favorables para poder competir con Madrid y Barcelona, demostrando que en el rural la calidad de vida es mucho mejor, económicamente es mucho más viable y desde aquí también pueden nacer empresas con un gran impacto», asegura Jiménez.
Mucho más que un lugar para trabajar
Los emprendedores que sean seleccionados vivirán durante un año en el campus pagando una cuota de 350 euros al mes, un precio que incluirá alojamiento, manutención, fibra óptica de un gigabit, mentorías estratégicas y tecnológicas, desarrollo de prototipos, hackatones, encuentros con inversores y actividades de formación.
Además, el programa contempla becas que permitirán a algunos participantes desarrollar su proyecto sin coste, destinando la financiación directamente al crecimiento de sus startups.
Sin embargo, los promotores insisten en que el verdadero valor diferencial no estará únicamente en la aceleración empresarial . Quieren evitar que el campus funcione como una burbuja aislada del municipio.
Por ello han diseñado un programa de integración social para favorecer el arraigo de quienes lleguen a San Xoán de Río. «No queremos que las personas vengan solo por los beneficios fiscales o porque aquí puedan crear su empresa. Queremos que se enamoren del territorio y de su gente», explica Talía Jiménez.
Con ese objetivo, Rural Valley impulsará una bolsa de horas sociales, mediante la cual los emprendedores colaborarán en actividades con los vecinos del municipio.
«Buscamos que exista un cariño mutuo entre quienes llegan y quienes ya viven aquí. No queremos modificar el pueblo; queremos impulsarlo desde el respeto y desde el amor que sentimos por esta tierra», resume.
Un proyecto que nace de una idea pionera
El alcalde de San Xoán de Río, Xosé Miguel Pérez Blecua, reconoce que Rural Valley es fruto del trabajo iniciado hace años para posicionar al municipio como referente europeo en innovación rural.
«Todo esto nace porque certificamos a San Xoán de Río como la primera Startup Village de España reconocida por la Comisión Europea. Cuando lo hicimos mucha gente decía que aquello no servía para nada, pero gracias a ese paso hoy están llegando proyectos como este», explica.
El regidor recuerda que la intención siempre fue situar al municipio en el mapa de la innovación. «Nuestra idea era convertir San Xoán de Río y Val do Navea en un Silicon Valley europeo. Parecía una locura, pero años después de aquella certificación empiezan a llegar inversores y personas dispuestas a hacerla realidad», afirma.
Primera promoción en marzo de 2027
La primera cohorte de Rural Valley está prevista para marzo de 2027. Durante doce meses, treinta startups convivirán en un entorno diseñado para favorecer la creatividad, la colaboración y el desarrollo empresarial.
El proyecto nace con vocación de convertirse en un modelo replicable en otros territorios europeos, pero también con un objetivo mucho más cercano: demostrar que el emprendimiento, la innovación y el talento no necesitan grandes ciudades para crecer.
Porque, si el proyecto sale adelante, desde un pequeño municipio de apenas medio millar de habitantes podrían empezar a impulsarse algunas de las empresas del futuro.
Tu prueba Premium ha finalizado