La lluvia no pudo con la Festa da Bica, que reunió a unas 300 personas en Trives
La lluvia obligó este sábado a cambiar los planes de la LIII Festa da Bica de A Pobra de Trives, pero no consiguió empañar una de las citas gastronómicas más veteranas de la comarca. El aviso meteorológico llevó a la organización a trasladar la celebración de la Praza do Reloxo al patio cubierto del colegio público, donde alrededor de 300 personas participaron en la comida popular.
La jornada transcurrió con normalidad en su nueva ubicación y permitió disfrutar de un menú elaborado con algunos de los productos más representativos de la gastronomía gallega: salpicón de marisco, pulpo, empanada y ternera asada. Como no podía ser de otra manera, el broche dulce lo puso la protagonista de la fiesta, la bica de Trives, emblema repostero del municipio y razón de ser de una celebración que este año alcanzó su 53.ª edición y mantiene el reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico de Galicia.
En esta ocasión no hubo pregón ni homenajeados, pero el ambiente festivo estuvo garantizado gracias a la música. Son do Sil, en formato acústico, y Os Trinta de Trives amenizaron la comida popular, mientras que el grupo EsKadelos tomó el relevo al finalizar la sobremesa.
Antes de la comida, las palilleiras ofrecieron una demostración de encaje de bolillos, una exhibición que volvió a poner en valor un oficio artesanal estrechamente ligado a la tradición de la villa.
El verano continúa en Trives
Las actividades festivas continuarán este domingo con una jornada que combinará naturaleza y música. Por la mañana, quienes lo deseen podrán recorrer a pie los 15 kilómetros que separan la estación de montaña de Cabeza de Manzaneda de A Pobra de Trives para participar en el Festival Celtibérico.
Ya por la tarde, el protagonismo volverá al centro de la villa con el concierto de Luar na Lubre, inmerso en la gira con la que celebra su 40 aniversario, apenas una semana después de su actuación en el Santuario de As Ermidas.