Cientos de vecinos forman una cadena humana contra el vertedero que sigue ardiendo en A Rúa
La segunda de las movilizaciones contra el aire irrespirable del vertedero reúne a 800 personas a lo largo de más de un kilómetro en Petín y A Rúa
Un kilómetro de movilización y unas 800 personas unidas. Así fue la segunda gran protesta vecinal contra el vertedero de A Rúa, cuya humareda irrespirable lleva semanas afectando a los habitantes de Petín, A Rúa y sus alrededores. La cita tuvo lugar en la tarde-noche del viernes 29 de agosto y volvió a demostrar que la indignación crece día a día.
La cadena humana arrancó en la zona de Penafurada, a la entrada del núcleo rural de Petín, y avanzó de forma continua hasta alcanzar la zona de A Casilla ya en el término municipal de a Rúa. Muchos vecinos de esta localidad, convencidos de que la hilera se prolongaría todavía más, esperaban en el cruce de Quiroga para sumarse.
Entre cánticos contra el vertedero y pancartas colgadas al cuello, sujetas en alto o entre las manos, los participantes denunciaron el aire irrespirable que, noche y día, deben soportar en sus casas.
La alcaldesa de Petín estuvo presente desde media hora antes del inicio de la concentración, repartiendo mascarillas a quienes las pedían. El punto de partida no es casual: se encuentra a menos de 50 metros en línea recta del foco del humo. «Esperemos conseguirlo; para eso nos estamos movilizando, lógicamente lo hacemos para eso», declaró la regidora, que insistió en la necesidad de apagar el fuego cuanto antes.
Al finalizar la protesta, un sonoro aplauso selló la jornada. La cadena humana incluso superó la rotonda de Pablo VI, objetivo inicial marcado por la organización. «Siempre pensé que llegar a la rotonda iba a ser un éxito. Nunca imaginé que llegaríamos aquí, igual que el otro día tampoco pensé que se podrían reunir doscientos coches. Creo que en Santiago nos tienen que escuchar, porque no es solo Petín: es toda Valdeorras», reivindicó la alcaldesa.
Otros de los que recibieron aplausos fueron los vehículos de la Unidad Militar de Emergencias y los militares que permanecen en la zona realizando labores de vigilancia y sofocando los focos que, de vez en cuando, vuelven a reproducirse. Además, los conductores que atravesaban la zona mostraron su apoyo con toques de claxon, solidarizándose con los concentrados.
Bautista Carballo subrayó el trasfondo del problema: «Se trata de un tema sanitario. Queremos abrir nuestras casas, queremos respirar, así que alguien tiene que hacer algo». También destacó el papel de internet: «Las redes sociales tienen mucha influencia, para bien y para mal, aunque en este caso están ayudando a que en Santiago sepan que no estamos de acuerdo con lo que nos están diciendo. Ya veremos después el caso que nos hacen».
La convocatoria, como en otras ocasiones, se difundió a través de las redes sociales. Acudieron no solo habitantes de Petín y de sus pueblos afectados —Carballal, Santa María, Mones, Sampayo, Outeiro o Portela—, sino también vecinos de A Rúa, Vilamartín, O Barco, O Bolo y Larouco. «Estamos haciendo una cadena humana que intentaremos que llegue lo más lejos posible. Estoy viendo ya en estos primeros momentos muchísima gente, y eso pone nerviosa y emociona», confesaba la alcaldesa con visible emoción, poco antes de las ocho de la tarde, cuando estaba convocada la movilización.
Algunas frases que se podían leer en algunas de las pancartas son: «O noso pobo non é un vertedoiro», «Petín sen fume», «O fume do vertedoiro non é un asunto político e un problema medioambiental. Apagadeo xa!», «Vertedoiro solución. Xa!», «Petín non quere respirar esta merda. Apagade o vertedoiro». «Os nenos e nenas de Petín queremos respirar aire limpo», «Incompetencia institucional. Sufrimiento del pueblo», «Queremos respirar no enfermar», «El humo no es inocente con nuestro aire es venenoso por su incompetencia», «respirar no es pedir demasiado, basta xa».
La de este viernes fue la segunda protesta en apenas tres días. El miércoles, más de 180 vehículos protagonizaron una caravana de más de dos kilómetros que recorrió la N-120 entre Petín y O Barco para visualizar el descontento y exigir una solución inmediata.
El origen del conflicto se remonta al incendio forestal de Seadur-Larouco, que cruzó el Sil y alcanzó el vertedero municipal de residuos no peligrosos de A Rúa. Dos semanas después, el fuego continúa activo y libera un persistente olor a goma quemada. En barrios como A Ponte, los vecinos aseguran que los gases provocan dolor de cabeza y garganta, mientras los hosteleros lamentan la pérdida de clientela por lo insoportable del ambiente.
La próxima cita será en A Rúa, donde el Concello ha convocado una concentración para este domingo, a las 12.00 horas, en la plaza del Concello. Bajo el lema «reclamar a extinción do lume no vertedoiro», la movilización busca mantener viva la presión ciudadana en el propio municipio donde se encuentra el vertedero.