Ricardo Marini será el pregonero de las Festas do Cristo tras casi 40 años cuidando a generaciones de Valdeorras
El nombre volvió a llegar intacto hasta el día de la presentación. Un año más, el Concello de O Barco consiguió guardar uno de los secretos que más curiosidad despiertan cuando se acercan las Festas do Cristo. «É como o Botelo, un segredo moi ben gardado», resumió entre bromas la concejala de Cultura, Margarida Pizcueta. El misterio se resolvió este martes: Ricardo Marini será el pregonero de las Festas do Cristo de 2026.
Basta su apellido para entender buena parte de la elección. «Ti dis Marini no Barco e todo o mundo sabe quen é», señaló Pizcueta. El pediatra llegó desde Argentina en 1989 y durante casi cuatro décadas ha atendido a niños de toda la comarca, primero en el Hospital Comarcal de Valdeorras y actualmente en el ámbito privado. Por sus manos han pasado al menos dos generaciones: algunos de aquellos niños regresaron años después convertidos en padres con sus propios hijos.
Pero su elección tiene también otro significado. Marini no nació en O Barco y el Concello ha querido que su figura represente a quienes llegaron desde otros lugares y terminaron escogiendo la villa para construir su vida. «É tamén un guiño a todas esas persoas que, nun momento dado das súas vidas, decidiron facer do Barco o seu lugar de vida e o seu fogar», explicó la concejala.
De Buenos Aires a O Barco
Marini– que como novedad este año asistió a la presentación– recibió el nombramiento con agradecimiento y cierta incredulidad. «No creo ser merecedor de ser el pregonero de una fiesta tan importante, porque yo no nací aquí. Aunque siento esto mi pueblo actualmente», reconoció.
Su llegada a España estuvo marcada por la situación que atravesaba Argentina a finales de los años ochenta. Vino a Europa con su mujer y sus hijos y acabó en España casi por casualidad, aunque su historia familiar ya apuntaba hacia este lado del Atlántico. Sus abuelos maternos eran de Toral de los Vados (León) y su abuela, que vivió con él desde que nació, hablaba mezclando castellano y gallego y le contaba historias de aquella tierra que había dejado atrás. «Después, cuando vine aquí, cuánta razón tenía la abuela», recordó.
Aquellos abuelos habían emigrado juntos a Argentina tras casarse en secreto. Partieron desde Vigo en un viaje de dos meses hacia América, donde comenzaron de cero y terminaron formando una familia en La Pampa. Marini conserva incluso el acta de matrimonio y ha reconstruido su árbol genealógico materno hasta casi 1700. Algunas pinceladas de esa historia familiar aparecerán en el pregón.
Buenos Aires continuó siendo durante mucho tiempo su referencia. «Mi lugar en el mundo era Buenos Aires», repetía. También sus hijos quisieron regresar durante años. Pero el tiempo fue cambiando el significado de la palabra casa: ambos hicieron aquí sus vidas, Marini tiene nietos españoles y él terminó descubriendo que no tenía por qué elegir.
«Hace un tiempo que digo que tengo un privilegio. Tengo dos lugares en el mundo. Uno es Buenos Aires, pero otro es O Barco de Valdeorras», afirmó.
En ese sentimiento ocupa un lugar fundamental el hospital, al que asegura haber considerado su casa. Su jubilación obligatoria llegó antes de lo que él deseaba y todavía habla con emoción de aquel momento y, especialmente, de la acogida que recibió su familia cuando comenzó una nueva vida en Valdeorras. «Tengo cosas de aquí que me quedan en el alma para siempre».
El pregón será el viernes 11 de septiembre, a las 21.00 horas, en la Praza Maior. Al terminar, el chupinazo dará comienzo oficialmente a las fiestas.
1989, el año en que Marini llegó y Marisú se fue
Si 1989 marcó el comienzo de la vida de Ricardo Marini en O Barco, aquel año fue también decisivo para Marisú Miranda, aunque en sentido contrario. La artista barquense que firma el cartel de las Festas do Cristo de 2026 se marchó entonces de la villa. Y lo hizo, precisamente, durante las fiestas.
«Nunca más volví a las fiestas del Cristo. O sea que esta es mi primera vez desde 1989», recordó Miranda. Eran alrededor de las dos de la madrugada cuando se despidió de sus amigas sabiendo que comenzaba otra etapa de su vida. Treinta y siete años después, comparten protagonismo en el Cristo quien entonces llegaba y la que se marchaba: él como pregonero y ella como autora de su imagen.
Un cartel que mira al Sil
Ese regreso de Marisú Miranda a las fiestas tiene su reflejo en un cartel construido a partir de elementos ligados a sus propios recuerdos de O Barco. En primer plano aparece una joven gaiteira vestida con vaqueros; detrás se reconocen la iglesia, las Calantornias y los cabezudos, mientras la composición conduce la mirada hacia el Sil. La propia artista ha explicado que buscó reunir en la imagen recuerdos y sensaciones de su juventud y de las fiestas.
Miranda, que desarrolló durante más de tres décadas su carrera en Estados Unidos como diseñadora de alta costura y actualmente centra buena parte de su trabajo en la ilustración, tuvo claro el concepto desde el principio. «Normalmente hago diez pruebas. Esto fue a la primera», aseguró. Los vaqueros representan para ella una juventud capaz de avanzar y expresarse libremente sin desprenderse de la tradición gallega.
El Sil tiene un componente todavía más personal. «Para mí el río fue muy importante. Me crié en él», recordó al hablar de aquellos baños después de cerrar la tienda de Miranda y de las competiciones con sus tíos y sus primos para atravesarlo a nado. El azul, además de ser uno de los colores característicos de su trabajo, conecta en el cartel con la bandera gallega.
Su regreso no terminará en el cartel. El jueves 10 de septiembre, a las 20.30 horas, inaugurará una exposición surgida de un proyecto para el que posaron alrededor de 60 personas de distintos puntos de Valdeorras. La iniciativa comenzó con vecinos de O Barco, pero fue incorporando participantes de otros municipios hasta adquirir carácter comarcal. La muestra se presenta finalmente bajo el título «Xentes de Valdeorras».
La exposición permitirá acercarse a la faceta de ilustradora de moda en la que Miranda centra actualmente buena parte de su trabajo e incorporará también reproducciones de obras mostradas en Estados Unidos, además de cinco vestidos especialmente significativos de su trayectoria profesional.
«O Barco, terra de acollida»
Las historias de Marini y Miranda dieron pie a Aurentino Alonso para detenerse en otra de las características que, a su juicio, definen a O Barco. El alcalde habló de una «terra de acollida» y contrapuso la trayectoria «de ida e volta» de Marisú con la de quienes llegaron de otros lugares, encontraron aquí su sitio y decidieron quedarse.
«O Barco, terra de acollida, iso é indubidable, e ademais de acollida cos brazos abertos», afirmó Alonso, que recordó que él también llegó ese año a O Barco, procedente de otro punto de la provincia de Ourense, y terminó haciendo de la villa su hogar.
La reflexión recuperaba así la idea que había expresado antes Margarida Pizcueta al explicar la elección del pregonero: la de un municipio construido también por quienes, sin haber nacido en él, decidieron quedarse. Para Alonso, Marini y Miranda representan dos formas diferentes de esa relación con O Barco: quien llegó desde muy lejos y encontró aquí su lugar y quien se marchó para desarrollar su vida profesional sin perder el vínculo con la tierra en la que nació.
Xoel López, el Descenso do Sil y las grandes orquestas
El programa del Cristo comenzará a calentar motores antes de las jornadas centrales, aunque será entre el 11 y el 14 de septiembre cuando O Barco concentre sus grandes celebraciones.
El sábado 12 reunirá varias de las citas con mayor capacidad de convocatoria: la Festa das Pandillas, el 6º Descenso Popular, el 58º Descenso Internacional do Sil, El Combo Dominicano y el concierto de Xoel López. El domingo llegarán la 38ª Milla Urbana y las orquestas Capitol y América de Vigo, mientras que el lunes 14, Día del Cristo, comenzará con el 32º Madrugón y continuará con las Calantornias y los cabezudos, la procesión, la Banda de Música Ciudad de Ponferrada y Panorama City. Los fuegos artificiales sobre el Sil pondrán este año el cierre a las fiestas.
Entre las cuestiones prácticas, desde este miércoles, a las nueve de la mañana, podrá solicitarse una de las ocho plazas para portar los cabezudos el Día del Cristo. La inscripción podrá hacerse a través del registro electrónico o presencialmente en el Concello y se habilitará una lista de espera para cubrir posibles bajas.
También cambia este año la inscripción en la Festa das Pandillas. Los participantes deberán retirar previamente las pulseras en el Concello, en lugar de esperar al propio día de la celebración. Se pondrán a la venta desde el viernes en el edificio Multiusos, en Alcaldía, con un precio de 12 euros por persona, que se abonará en el momento de recogerlas. Será necesario indicar el nombre de la pandilla, el número de integrantes y el elemento que la identifica. El aforo máximo será de 350 personas.
Las atracciones reservarán además diariamente, entre las 19.00 y las 20.00 horas, una «hora silenciosa», sin sonido, para facilitar el acceso a personas con hipersensibilidad sensorial o autismo. El programa vuelve a recoger también los horarios previstos para las bombas y los fuegos para que puedan anticiparse las personas con sensibilidad acústica y quienes conviven con animales de compañía.
El programa digital ya está disponible mediante código QR y los ejemplares en papel comenzarán a distribuirse el miércoles. Después de meses de preparativos, queda una única variable imposible de cerrar: el tiempo. «Da igual o programa que teñamos se o tempo non acompaña», reconocía Pizcueta antes de invitar a vecinos y visitantes a disfrutar de cuatro intensos días de Cristo en O Barco.
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