«¿Y para cuándo un geriatra?»: Patricia López reflexiona sobre la atención específica para los mayores
Patricia López pasó hace unos días junto a la pancarta del Hospital que reclama un neumólogo para Valdeorras. Y una reflexión se le pasó por la cabeza. «¿Y para cuándo un geriatra?».Una necesidad detectada desde la perspectiva de alguien que lleva años viendo cómo el envejecimiento de la población avanza mucho más rápido que los recursos especializados para atenderla.
La directora del centro de día O Salgueiral, en O Barco, lleva dos décadas trabajando con personas mayores. También ha vivido de cerca, en el ámbito familiar, la necesidad de recurrir a un especialista en geriatría. Por eso insiste en que no se trata de un lujo ni de una reivindicación secundaria, sino de una figura sanitaria que considera clave para el presente y el futuro de territorios como Valdeorras.
Porque, según explica, el geriatra no es simplemente «un médico para mayores». Igual que un pediatra conoce cómo cambia una enfermedad en la infancia, la geriatría aborda cómo envejece el cuerpo, cómo se mezclan las patologías y cómo afectan también factores como la memoria, el estado emocional, la movilidad, la nutrición o incluso la medicación que toma cada paciente.
«El geriatra hace una evaluación integral», señala Patricia López. Una visión global que, según defiende, resulta especialmente importante en una etapa de la vida donde los síntomas rara vez aparecen de forma aislada.
La directora de O Salgueiral pone un ejemplo muy claro: las demencias. «La demencia es un mundo», afirma. No todas evolucionan igual ni requieren el mismo acompañamiento. No es lo mismo una demencia vascular que un Alzheimer o una demencia por cuerpos de Lewy. Y ahí es donde considera fundamental contar con diagnósticos precisos y profesionales especializados. «Sin un diagnóstico correcto no hacemos nada», advierte.
Actualmente, cuando aparecen problemas relacionados con pérdidas de memoria o alteraciones de conducta, las derivaciones suelen realizarse a neurología o psiquiatría. Patricia López insiste en que ambas especialidades son «muy válidas y muy necesarias», pero cree que falta una figura específicamente orientada a las personas mayores y a la complejidad que acompaña al envejecimiento.
La situación resulta todavía más llamativa si se tiene en cuenta el contexto demográfico. Según recordó durante la entrevista, Ourense no cuenta con ningún geriatra dentro del Sergas, pese a ser una de las provincias más envejecidas. Galicia dispone únicamente de dos servicios de geriatría consolidados: uno en Lugo y otro en Vigo.
Para Patricia López, parte del problema está en que la realidad social ha cambiado mucho más rápido que las estructuras sanitarias. «Antes esto no era así», reflexiona. La esperanza y la calidad de vida han aumentado, pero también lo han hecho las necesidades asociadas al envejecimiento. Y eso, sostiene, exige adaptar los recursos y la atención sanitaria.
Aun así, considera que reforzar la geriatría no supondría únicamente un beneficio asistencial, sino también una forma de optimizar el sistema. Contar con especialistas capaces de diagnosticar, orientar y coordinar la atención evitaría, en muchos casos, derivaciones interminables o procesos más complejos.
Eso sí, insiste en que no se trata de evitar especialidades ni de cargar toda la responsabilidad sobre una sola figura. «Hay que trabajar en red», explica. Medicina de familia, neurología, psiquiatría y geriatría deberían complementarse para ofrecer una atención más ajustada a una población que envejece cada vez más.
De hecho, Patricia López resume la función del geriatra de una forma sencilla: igual que el médico de familia tiene una visión global del paciente antes de derivarlo a distintos especialistas, la geriatría aporta esa mirada integral en una etapa de la vida donde los problemas de salud rara vez llegan solos. Y en una comarca cada vez más envejecida, considera que esa figura ya no debería verse como algo excepcional, sino como una necesidad sanitaria más.
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