Con el verano asomando y las temperaturas en ascenso, muchas personas vuelven a mirar sus piernas con otros ojos. Ya no es solo una cuestión estética. La sensación de pesadez, la inflamación o el cansancio acumulado al final del día se convierten, para muchos, en una molestia constante que termina afectando al bienestar diario.
En el centro Ana de la Puente, las consultas relacionadas con la circulación y la retención de líquidos se han multiplicado en las últimas semanas. «La gente ya no busca solamente verse mejor, sino encontrarse mejor», explica Nuria Carmona, experta en belleza del centro.
Detrás de esos hoyuelos o de esa sensación de piernas hinchadas, asegura, muchas veces hay algo más complejo que la simple celulitis. «Pensamos enseguida que es un problema estético, pero muchas veces hablamos de circulación, de inflamación o de retención de líquidos», señala.
El aumento de las temperaturas suele agravar este tipo de molestias. El calor favorece la dilatación de los vasos sanguíneos y eso puede intensificar la sensación de cansancio, especialmente en personas que pasan muchas horas de pie o llevan una vida sedentaria. A partir de ahí, cada cuerpo necesita un enfoque diferente.
Tratamientos como la presoterapia, la radiofrecuencia, la crioterapia o la maderoterapia aparecen cada vez más en las conversaciones, aunque Carmona insiste en que no existen soluciones universales. «No es lo mismo una pierna que quiere moldear o mejorar el aspecto de la piel que una persona con inflamación o problemas circulatorios», explica.
Precisamente por eso, defiende la importancia de realizar una valoración previa antes de iniciar cualquier tratamiento. Una postura especialmente relevante en un momento en el que las redes sociales y los contenidos promocionales han llenado internet de recomendaciones rápidas, muchas veces sin supervisión profesional. «No se trata de hacer lo último que viste en Instagram», advierte. «Lo importante es saber cuál es realmente el problema y qué necesita cada persona».
La especialista reconoce además que muchas personas llegan frustradas después de probar tratamientos que prometían resultados inmediatos y no funcionaron. Por eso reivindica la honestidad profesional y la necesidad de ser claros desde el principio. «Si algo no va a dar resultado, hay que decirlo», sostiene.
Por eso, más allá de las modas o de la operación bikini, el mensaje que trasladan desde el centro apunta a otra idea: escuchar el cuerpo antes de que una molestia aparentemente pequeña termine convirtiéndose en un problema mayor. Porque, a veces, las piernas cansadas no hablan de estética. Hablan de salud.


