El Botelo vuelve a desatar la fiebre, colas récord desde la tarde para conseguir entrada
La expectación por la Festa do Botelo de O Barco no deja de crecer y vuelve a convertir la venta de entradas en todo un acontecimiento social
No es un concierto de Rosalía ni de Guns N’ Roses, pero la expectación que despierta cada año la Festa do Botelo no tiene nada que envidiar a la de los grandes eventos musicales. Los “fans” de este manjar tradicional son cada vez más y no están dispuestos a quedarse sin su entrada para disfrutar de la cita gastronómica en el pabellón municipal de Calabagueiros.
La prueba está en las colas, que año tras año baten récords. Si en la pasada edición los más madrugadores comenzaron a formar fila en torno a la medianoche, este año la espera se adelantó todavía más, iniciándose ya sobre las ocho de la tarde del día anterior. A esa hora, mientras en el Teatro Lauro Olmo se proyectaba la película Five Nights at Freddy’s 2, algunos de los asistentes ya se organizaban para no perder su sitio.
Cidalia y Odete fueron las primeras en la fila este año. Su objetivo no era conseguir solo un par de entradas, sino alrededor de quince. El motivo es sencillo, el botelo les gusta, pero a su familia, llegada desde Portugal, aún más. Aunque son naturales de Vila Real, llevan muchos años viviendo en O Barco, y a la mesa se sentarán familiares procedentes de Villa Real, Lisboa, Oporto y también de la propia villa valdeorresa.
Para ellas, la Festa do Botelo va mucho más allá de la gastronomía. Es una excusa perfecta para reunirse. Así lo explicaban al señalar que se trata de «una xuntanza de amigos y de familia y queremos tener entradas para todos», nos explicaba Cidalia. Y es que, aunque les gusta el botelo, matiza que «no es solo que nos guste la comida y el botelo, sino que se trata de estar todos juntos y pasarlo bien». Una idea que compartía Odete al recordar que «el año pasado lo pasamos muy bien».
En la pasada edición no fueron ellas quienes guardaron turno, aunque, como recuerda Cidalia, «el año pasado vino un compañero a la 1:30 de la madrugada y casi se queda sin ellas». Mientras duró la proyección cinematográfica de la tarde, permanecieron en el interior del Teatro Lauro Olmo, pero una vez finalizada, al igual que otra persona que aguardaba por las entradas, tuvieron que esperar en el exterior hasta la entrega de los números. «Venimos preparadas con cena, con manta y con lo que haga falta», comentaban ambas.
Hablando de quedarse sin entradas, llegar este año después de la 1:10 horas fue sinónimo de entrar en la lista de espera. Así nos lo contaba Ana mientras accedíamos al teatro esta mañana: «Llegué a la 1:13 horas y me dieron el número 131. Soy la cuarta en la lista de espera».
Uno de los integrantes de “Barbudos” nos decía que había llegado a la 1:00 y ya tenía el número 105. Diego fue el penúltimo en apuntarse, con el número 126; él cogerá 6 entradas, mientras que Geli y Pili, con los números 111 y 112, podrán adquirir 10 cada una, que es el máximo permitido».
La espera no fue demasiado larga. A las 2:30 de la madrugada, José María Rodríguez y Pedro García “Carequiña” abrieron las puertas del Teatro Lauro Olmo para repartir los números que permitirían comprar las entradas a partir de las nueve de la mañana. Los primeros fueron, precisamente, para Cidalia y Odete. En total, se repartieron 127 números, correspondientes a las 1.150 entradas que salieron a la venta.
A pesar de la lluvia, la noche fue más templada que los días anteriores, lo que hizo más llevadera la espera para quienes ya estaban en fila a esas horas intempestivas. También fue una noche especialmente madrugadora para los organizadores, que adelantaron la apertura del teatro respecto al año pasado.
La venta de entradas volvió a demostrar que el Botelo es todo un acontecimiento social. Una cita que genera opiniones diversas, pero que, sin duda, no deja indiferente a nadie y sigue despertando una enorme expectación.
Como ya es tradición, el Cine Club Groucho Marx colaboró proyectando una película para amenizar la espera, en esta ocasión Mi postre favorito. A las 8:45 de la mañana, los asistentes comenzaron a formar filas dentro de la sala, y a las 9:00 en punto, con puntualidad británica, se inició la venta de entradas en el hall del teatro.
En esta edición se sumó a la mesa de venta el nuevo alcalde de O Barco, Aurentino Alonso, acompañado por la concelleira Margarida Pizcueta, José María Rodríguez y Pedro García. Como detalle de cortesía, cada persona recibió caramelos, un pequeño gesto para agradecer la paciencia y la fidelidad del público de la Festa do Botelo.
La complicidad y el buen ambiente hicieron que el alcalde de O Barco, segundos antes de la puesta a la venta de las entradas, se dirigiese al patio de butacas y realizase una cuenta atrás, como si de un cohete rumbo a la Luna se tratase, para marcar la apertura de este evento tan especial. Muchos de los presentes se unieron a él y, al finalizar, resonó un sonoro aplauso.
La venta se cerró apenas dos minutos antes de las nueve de la mañana, exactamente a las 9:58, con la alegría de quienes lograron conseguir su pase para la fiesta gastronómica barquense y la frustración de quienes quedaron en lista de espera. Aunque se espera que a lo largo de la semana algunas entradas sean devueltas, ya que los imprevistos pueden surgir para cualquiera.
En marcha la XXIV edición
La programación de la Festa do Botelo ya está en marcha. Este jueves dio comienzo la XV edición de la Ruta de Pinchos O Barco Vai de Viños, que sirve como antesala gastronómica y calienta motores para un intenso fin de semana.
Además, hoy sábado 10 de enero, el Teatro Lauro Olmo acogerá otra de las citas destacadas: el concierto del Orfeón Valdeorrés, a partir de las 20:00 horas. El repertorio incluirá las tradicionales canciones del botelo, villancicos y un variado abanico de ritmos, desde tangos hasta habaneras, en una propuesta pensada para todos los públicos.
El pasado 2 de enero el Concello de O Barco presentó en rueda de prensa esta 24ª edición de la Festa do Botelo, una de las citas gastronómicas más arraigadas y reconocidas de la comarca de Valdeorras. La concelleira de Cultura y Educación, Margarida Pizcueta, acompañada del alcalde, Aurentino Alonso, daba a conocer una programación que mantiene la esencia de la fiesta y refuerza su proyección cultural y turística.
La imagen de esta edición esta protagonizada por la Boteleira, una creación de la artista Lola do Porto. Se trata de un cartel colorido y muy expresivo que pone en valor el trabajo artesanal y el cuidado que requiere la elaboración del botelo, transmitiendo los valores de tradición y excelencia que rodean a esta celebración.
La programación mantiene las actividades que ya se han consolidado en ediciones anteriores, dejando las principales novedades para el próximo año, cuando la fiesta alcanzará su 25ª edición. Como antesala, se celebra la Ruta de Pinchos del Botelo, que sirve de “prefiesta” y calienta motores en los establecimientos hosteleros del municipio.
El programa cultural incluye la exposición «El ingenio de Antonio Mingote», en la Sala Abanca y la representación teatral Reconversión, de Ibuprofeno Teatro, que dará inicio a la jornada grande de la fiesta.
El sábado 17 de enero será el día central de la celebración. El pregón correrá a cargo de Luís Paadín, reconocido especialista en vinos y uno de los principales divulgadores del Godello, elegido por su papel como embajador de un producto con proyección internacional. En esa misma jornada se entregará la mención de honor a Rosa “A do Buraco”, una figura emblemática de los tradicionales cantos de taberna, uno de los actos más populares de la fiesta.
Ese día tendrá lugar también la comida del Botelo, que reunirá a los 1.150 comensales que hoy adquieren sus entradas, además de alrededor de 150 invitados. La celebración se extenderá por el casco antiguo y el malecón con los Cantos de Taberna, llenando las calles de música y ambiente festivo durante la tarde y la noche.
Durante la presentación se resaltó el carácter social de la jornada de venta de entradas, que se convierte cada año en un punto de encuentro y convivencia, dinamizando los locales de ocio y reforzando el ambiente festivo previo a la celebración.
La Festa do Botelo se cerrará el domingo 18 con un concierto de Maxín Blanco en el Teatro Lauro Olmo, una propuesta cercana e intimista que servirá como broche final a un fin de semana en el que O Barco volverá a situarse como referencia gastronómica y cultural en Galicia.
Con colas cada vez más tempranas, entradas agotadas en tiempo récord y una programación que combina tradición, gastronomía y cultura, la Festa do Botelo vuelve a demostrar que es mucho más que una comida: es una celebración colectiva que forma parte de la identidad de O Barco y que sigue sumando adeptos año tras año.