Un tratamiento facial inspirado en la medicina estética llega esta semana a O Barco

Un tratamiento facial inspirado en la medicina estética llega esta semana a O Barco
La consejera de belleza Andrea Otero presenta esta semana en Ana de la Puente el protocolo Replasty de Helena Rubinstein, un protocolo facial que combina aparatología, masaje y fórmulas diseñadas para estimular la piel desde dentro

Lo primero que sorprende no es la crema ni el aroma de los productos. Es la sensación. Una vibración breve pero constante y suave recorriendo el rostro mientras un pequeño dispositivo se desliza sobre la piel eliminando células muertas. No duele ni resulta molesto, pero obliga a olvidar rápidamente la idea clásica de una sesión de belleza basada únicamente en cremas y masajes manuales.

Durante años, muchos de los signos del envejecimiento parecían tener un único camino: la cirugía estética. Pero la cosmética lleva tiempo intentando ocupar parte de ese espacio con tratamientos cada vez más avanzados, fórmulas inspiradas en la medicina estética y aparatología diseñada para potenciar los resultados.

Esa es precisamente la filosofía de Replasty, la línea premium de Helena Rubinstein que esta semana presenta en O Barco Andrea Otero, consejera de belleza de la firma, en el centro Ana de la Puente.  

El protocolo dura alrededor de una hora y comienza con una limpieza profunda de la piel. Después llega la exfoliación, aunque lejos de los métodos tradicionales. En lugar de productos granulados o ácidos, el tratamiento incorpora un dispositivo que funciona como una especie de rodillo vibratorio capaz de eliminar más células muertas con una sola pasada. La sensación es extraña al principio, como si la piel temblara ligeramente, pero el proceso resulta rápido y suave.

A partir de ahí, el tratamiento se convierte casi en un ritual pausado donde importa tanto la técnica como la experiencia. El frío de los criolifters recorriendo el rostro aporta una sensación calmante mientras ayudan a remodelar y descongestionar la piel. Andrea Otero explica que el objetivo no es únicamente estético, sino también estimular la propia capacidad de regeneración cutánea. «Aporta luminosidad y hace que nuestra propia piel genere colágeno y elastina», señala.  

La línea incorpora ingredientes como el proxylane y está inspirada en tratamientos utilizados antes o después de procedimientos médico-estéticos. «Está enfocada a la medicina estética, digamos, que también se usa para preparaciones estéticas o postoperación», comenta la especialista.  

Lejos de la imagen fría que a veces acompaña a la alta cosmética, el tratamiento busca también generar bienestar. La aplicación final de las cremas y contornos se realiza con movimientos lentos y precisos, adaptando los productos a las necesidades de cada piel. Porque, aunque el protocolo mantiene una misma estructura, cada sesión cambia en función del rostro y sus características.  

Otero reconoce además que la cosmética vive un momento de transformación constante. «Ya no es solo algo estético, sino también a nivel de salud», explica. Y quizá ahí esté una de las claves de este tipo de tratamientos: en la búsqueda de una piel más luminosa y cuidada, pero también en esa sensación de pausa difícil de encontrar en medio del ritmo diario.

La especialista permanecerá esta semana en Ana de la Puente realizando demostraciones y tratamientos mediante cita previa. Coincidiendo con su visita, los productos de la firma cuentan además con descuentos especiales.

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