Ya no suenan timbres ni se llenan las aulas de niños, pero las antiguas escuelas de los pueblos siguen teniendo vida. En Veigamuiños, el edificio es hoy lugar de reunión de los vecinos, de la comunidad de montes o de la comunidad de aguas y, a sus puertas, pequeños y mayores comparten un espacio que acaba de ser renovado. En Santigoso, la vieja escuela seguirá un camino parecido y el Concello proyecta acondicionar también su interior como local social.
Las mejoras realizadas en ambos núcleos suman una inversión de 100.000 euros, a través de las ayudas vinculadas a la intervención Leader y cofinanciadas con fondos Feader. En Veigamuiños se han renovado los pavimentos, instalado suelo de caucho en el área infantil, recuperado y recolocado los juegos, reorganizado los elementos biosaludables e incorporado una nueva fuente.
Todavía queda la jardinería, que realizará el Concello a través del obradoiro de emprego. Después, explica el alcalde, Aurentino Alonso, «aquí vai quedar unha zona de esparexemento moderna e ademais para uns cantos anos».
En Santigoso se ha pavimentado con adoquín la explanada situada delante de la escuela y se ha acondicionado la zona infantil con suelo de seguridad y un nuevo juego, además de instalar una barandilla en una de las escaleras. Aquí todavía queda trabajo: un próximo proyecto deberá actuar sobre la cubierta para mejorar su impermeabilización, completar la pintura y acondicionar el interior de la antigua escuela como local social. «Son cen mil euros, que é unha cantidade importante, e dous pobos que quedan xa coas súas instalacións modernizadas», resume el alcalde.

Las actuaciones de Veigamuiños y Santigoso forman parte también de una preocupación más amplia. «Os parques infantís, moitos deles, están deteriorados», reconoce Alonso.
El Concello está redactando un plan de actuación para mejorarlos y modernizarlos progresivamente. El concejal de Parques y Jardines trabaja ya en esa planificación y algunas intervenciones han comenzado, entre ellas la del parque de las piscinas. «Pouco a pouco irá saíndo para adiante», señala el alcalde sobre un programa que pretende extenderse a otros espacios del municipio.
Vilanova cambia por dentro y por fuera
La otra actuación recién terminada lleva hasta Vilanova, donde se han invertido 130.000 euros del CooperOU de la Diputación de Ourense en la primera fase de humanización de la rúa da Igrexa.

La transformación no se limita a lo que se ve. En un tramo de algo menos de 200 metros se han renovado también el saneamiento, el abastecimiento de agua y la red de riego de las fincas. En superficie, la calle combina una franja central de aglomerado con aceras perimetrales de hormigón y elementos de pizarra. Delante de la iglesia se realizó una actuación específica con hormigón lavado, condicionada por encontrarse en un entorno sujeto a las indicaciones de Patrimonio.
«É unha obra que tamén moderniza, actualiza un pouco as vías de Vilanova», explica Alonso. Pero la actuación no acaba con esta primera fase.

El Concello ya tiene redactado el siguiente proyecto. «Cando teñamos a financiación, remataremos todo o que é a rúa da Igrexa e algunha zoniña máis perimetral», avanza el alcalde. La intención es completar así todo este ámbito de Vilanova, aunque por el momento no existe financiación para ejecutar esa segunda fase.

Veigamuiños y Santigoso recuperan así espacios que continúan siendo parte de la vida de sus vecinos; Vilanova deja preparada la continuación de una transformación ya iniciada y el Concello pone ahora la mirada en otros parques de los pueblos. Obras pequeñas o de mayor envergadura que comparten una idea: mantener vivos y en uso los espacios comunes de los núcleos rurales.



