A Rúa afronta las últimas horas antes del eclipse con dos medidas de seguridad añadidas al dispositivo previsto en O Aguillón. El Concello precintará los dos pantalanes y adelantará en quince minutos el cierre de las piscinas municipales para evitar riesgos durante el breve periodo de oscuridad que acompañará a la totalidad.
La alcaldesa, María González Albert, explicó este miércoles que la decisión de cerrar el acceso a los pantalanes responde precisamente a su atractivo como punto desde el que contemplar el fenómeno. Su ubicación permitiría una buena visibilidad, pero el Concello quiere impedir que alguien pueda acceder a ellos y sufrir una caída al agua cuando oscurezca. «En un minuto non ten que pasar nada, pero nun minuto podes afogar unha persoa facendo unha graza», señaló Albert al explicar las precauciones adoptadas.
Por el mismo motivo, las piscinas municipales, cuyo horario habitual de cierre coincide prácticamente con el eclipse, terminarán la jornada quince minutos antes. La intención es que quienes se encuentren allí puedan salir del recinto y contemplar el fenómeno desde O Aguillón, pero no permanezcan dentro de la zona de baño durante la totalidad.
El dispositivo contará además con Policía Local y Protección Civil. El Concello eligió O Aguillón por tratarse de un espacio amplio, próximo al casco urbano, con aparcamiento y diferentes zonas desde las que distribuir al público sin necesidad de concentrarlo en un único punto.
La gran incógnita a pocas horas del eclipse es precisamente cuánta gente acudirá. A diferencia de otros acontecimientos que se celebran habitualmente en A Rúa, el Concello carece esta vez de referencias que permitan realizar una estimación. La propia alcaldesa resumía la incertidumbre con una horquilla deliberadamente extrema: «Non sei se vamos estar 50 ou 5.000».
Lo que sí ha sorprendido al Concello es la demanda de gafas de protección en las últimas horas. A primera hora de la tarde quedaban ya muy pocas de las adquiridas por el Ayuntamiento y hasta A Rúa estaban llegando vecinos de otros puntos de Valdeorras donde se habían agotado. Albert reconocía que apenas un día antes temían quedarse con parte del material sin repartir y que, de haber dispuesto del doble, probablemente también habría encontrado destinatario.
El horario del eclipse puede favorecer además una mayor concentración en espacios abiertos. Al encontrarse ya el sol bajo, algunos edificios pueden impedir la visibilidad desde viviendas que, en otras condiciones, permitirían seguir el fenómeno desde terrazas o ventanas. Esa circunstancia hace todavía más difícil anticipar cuántas personas terminarán desplazándose hasta O Aguillón.
Tras el eclipse, la actividad continuará en la zona con música y diferentes posibilidades para cenar, aprovechando también las instalaciones preparadas para la Bacofesta, que comienza apenas dos días después.

