A Rúa se llena de flores y actividad para recuperar el ánimo mientras las cicatrices del incendio siguen muy presentes

A Rúa se llena de flores y actividad para recuperar el ánimo mientras las cicatrices del incendio siguen muy presentes
El Concello ha comenzado este miércoles actuaciones de jardinería en Benito Fernández y Miguel de Cervantes, dos calles anexas a Doutor Vila, mientras las lluvias continúan provocando problemas en las zonas arrasadas por el fuego

 

A Rúa intenta dejar atrás, poco a poco, las imágenes negras que el gran incendio dejó grabadas en el municipio. El Concello ha comenzado este miércoles nuevas actuaciones de jardinería y embellecimiento urbano en las calles Benito Fernández y Miguel de Cervantes, dos vías anexas a Doutor Vila, dentro de una iniciativa con la que busca devolver color y vida a distintos puntos del casco urbano.

La alcaldesa, María González Albert, reconoce que estas actuaciones responden también a una necesidad emocional de los vecinos tras meses muy duros. «Eu teño unha obsesión con isto, con que as rúas estean bonitas», explica.  

Según señala, cuando se ejecutaron las obras de humanización de la zona, consideraba que faltaba vegetación y más presencia de verde. Por eso, ahora el Concello apuesta por incorporar flores y jardineras en estas calles céntricas.

«Son actuacións que alegran aos veciños e tamén axudan a ver outras cousas que sexan bonitas», defiende la regidora, convencida de que cuidar la imagen de las calles también ayuda a levantar el ánimo en un momento especialmente complejo para el municipio.

Porque, pese a estas iniciativas, el incendio y sus consecuencias siguen marcando el día a día de A Rúa. Las lluvias de los últimos días han vuelto a provocar arrastres y problemas en distintos puntos del término municipal, especialmente en zonas próximas a Roblido o A Rúa Vella. «Tal e como está o monte, se veñen as mesmas condicións que houbo aquel día, vai volver pasar exactamente o mesmo», advierte González Albert.

Aunque el Concello ha realizado trabajos para limpiar tuberías y retirar material acumulado, la alcaldesa admite que hay problemas que seguirán repitiéndose mientras el monte permanezca sin cobertura vegetal suficiente.

La situación en algunas áreas continúa siendo especialmente preocupante. «Hai zonas con 50 centímetros de cinza acumulada», explica. Una acumulación que impide incluso que vuelva a brotar vegetación con normalidad porque «a terra que está debaixo non pode respirar».

Meses después del incendio, el paisaje sigue mostrando enormes cicatrices. «Mira que leva caído auga este inverno e esta primavera, e non ves verde», lamenta la alcaldesa, que insiste en que el fuego llegó a «calcinar a terra» en algunas de las zonas más afectadas.

Además, recuerda que las consecuencias van mucho más allá de los daños inmediatos causados por las llamas. «Todo o que vén detrás do lume ten moitísimo máis recorrido na vida», afirma, refiriéndose a la erosión, las escorrentías y la degradación del suelo.

Mientras tanto, el Concello intenta mantener activa la vida social y cultural del municipio. Durante estos días A Rúa acoge actividades de cine, teatro, jornadas culturales, encuentros familiares y propuestas vinculadas ás Letras Galegas.

Entre ellas destaca también la visita este fin de semana de unas 60 personas procedentes de Francia pertenecientes a una asociación de Amigos del Camino de Santiago.

En medio de un paisaje todavía marcado por el incendio, las flores comienzan ahora a abrirse paso en algunas calles de A Rúa como símbolo de una recuperación que, aunque lenta, el municipio no está dispuesto a abandonar.

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