Durante unos segundos, el pabellón número 9 de Fitur dejó de parecer una feria. Entre trajes institucionales y pantallas promocionales, irrumpieron el color, el ruido y la presencia casi desafiante de unas figuras que no están hechas para interiores. Los boteiros y las mázcaras del Entroido del Oriente ourensano tomaron el stand de Galicia… y alguien se quedó mirándolos con especial atención.
Fue Oliver Laxe, cineasta gallego, nominado a dos premios Óscar por su película Sirat. Se acercó sin prisas, observó los trajes, preguntó, sonrió. Incluso se probó una máscara. La escena no pasó desapercibida: tradición ancestral frente a una de las miradas más reconocidas del cine contemporáneo español.
El Entroido de Manzaneda, Viana do Bolo y Vilariño de Conso se presentaba por primera vez en Madrid bajo una nueva condición: la de Fiesta de Interés Turístico Nacional, un reconocimiento conjunto que ampara celebraciones con siglos de historia y una identidad común, que va más allá de los límites municipales.
La puesta en escena estaba perfectamente diseñada y ensayada. Las figuras tradicionales —la Mázcara en Manzaneda y el Boteiro en Viana y Vilariño— avanzaron entre el público, acompañadas por el sonido del folión, trasladando por unos minutos la montaña ourensana al interior del recinto ferial. Una irrupción que atrajo miradas, cámaras… y a muchos curiosos.
Laxe confesó su interés por vivir la fiesta sobre el terreno. No podrá hacerlo este año, pero dejó abierta la puerta a futuras ediciones. No prometió películas ni proyectos, al menos de momento, pero su reacción bastó para subrayar el poder visual y simbólico de unas máscaras que no necesitan contexto para imponerse.
El acto contó con la presencia del director de la Agencia de Turismo de Galicia, Xosé Merelles, del presidente de la Diputación de Ourense, Luis Menor, y de los alcaldes de Manzaneda Pedro Yáñez, de Viana do Bolo, Germán García-Ávila y Vilariño de Conso, Melisa Macía.
Bajo la denominación «Entroidos do Oriente Ourensán», la declaración reconoce no solo la proximidad geográfica de estas celebraciones, sino también su vinculación social y cultural, ya que vecinos de los tres municipios participan activamente en los entroidos de los otros concellos. Un rasgo que explica el reconocimiento conjunto y el modelo de colaboración que mantienen desde hace años.
Durante la presentación, Luis Menor subrayó que el Entroido es un elemento de identidad profundamente arraigado en el territorio y recordó que siete de los once entroidos gallegos con declaración oficial de interés turístico se concentran en la provincia de Ourense, un dato que refuerza el peso patrimonial de estas celebraciones dentro de Galicia.
La Diputación destacó además la coordinación de fechas entre los municipios, que permite un calendario complementario: el día grande de Vilariño de Conso coincide con la Festa do Cabrito, el de Viana do Bolo con la Festa da Androlla y el fulión de Manzaneda se celebra el Martes de Entroido. Un esquema que favorece la participación de los vecinos de todos los concellos y la continuidad de la tradición.
Tras la presencia en Madrid, las máscaras regresaron a Galicia, preparándose para llenar de ruido y color las calles de sus municipios dentro de unos días. Pero no sería extraño que ya hayan quedado anotadas en la libreta mental de un cineasta acostumbrado a mirar hacia donde otros pasan de largo.


