viernes 3/12/21
A Rúa

Las tortugas invasoras, un problema en el Embalse de San Martiño

Debemos tener en cuenta cuando adquirimos tortugas como mascota que crecen, y que en muchas ocasiones se trata de especies invasoras

Seguro que conoces a alguien que tiene como mascota una tortuga. Quizás, hasta la tengas tú. Estos reptiles, que durante años se han comercializado en las tiendas de animales, por lo general, son especies invasoras. El problema llega cuando nuestra amiga crece, y en muchas ocasiones no sabemos qué hacer con ella.

Cuando adquirimos una tortuga de agua dulce tiene un tamaño de pocos centímetros, similar a un moneda de dos euros. Pero en dos o tres años, y dándole los cuidados necesarios —agua caliente, espacio y comida— estos animales pertenecientes a especies invasoras pueden llegar a crecer entre 15 y 30 centímetros y a pesar hasta 2 kilogramos. Y claro, ya no entran en esa bonita tortuguera con palmeras que nos habían vendido. Además, el agua huele y nos damos cuenta de que no era esa mascota ideal que pensamos que no daría ningún tipo de trabajo.



Pues bien, muchos dueños, pensando que le hacen un favor a la tortuga, las sueltan al medio ambiente. Esto ocurre, por ejemplo, en el Embalse de San Martiño en A Rúa. Allí ya hay bastantes tortugas pertenecientes a especies invasoras.

Tipos de especies invasoras

Hasta ahora la tortuga comercializada más común era la Trachemys Scripta Elegans, más conocido como Galápago de Florida o tortuga de orejas rojas. Estas ya son consideradas desde el pasado año como especies invasoras, pero siguen siendo las que más aparecen en ríos y embalses. Dentro de esta categoría también se encuentran las Tortugas de Orejas Amarillas y de Cumberland. Por el momento las que no están catalogadas son Pseudemys y Graptemys.


Problemas que causan en el medio

Esta semana Cesar Ayres, coordinador gallego de la Asociación Herpetológica Española, acompañado por su equipo visitaba el Embalse de San Martiño en A Rúa para ver qué tipo de especies había, la densidad y los problemas que se estaban causando. «Vimos tanto de orejas rojas, como de las amarillas».

El problemas es que provocan efectos negativos sobre otras especies autóctonas y sobre el medio ambiente. «Luchan con el galápago de la zona, compiten con ellos por el alimento, las zonas de sol, de puesta... y también les pueden contagiar enfermedades y parásitos», explica. Además, hay que tener en cuenta que se alimentan de huevos de pez, polluelos de aves acuáticas o cualquier otra cosa que sean capaces de capturar.


Una de las tortugas vistas durante la visita

«Queríamos valorar la situación en A Rúa y ver si se puede hacer un trabajo de captura para retirarlas del medio. Llevarlas a un centro de acogida». Y es que siempre debemos tener en cuenta que es mejor entregarlas a uno de estos lugares antes que soltarlas al medio. «Además, puede causarte un problema. Si te ven liberarla, al ser especie invasora, te multan».



Una tortuga puede vivir entre 30 y 40 años y, al igual que el resto de mascotas, necesita vivir en unas condiciones óptimas. Por eso, antes de hacernos con cualquier compañero debemos tener en cuenta si podemos hacernos cargo de ellos durante toda su vida y nunca debemos abandonarlos. No solo por ellos, sino por los daños que puede causar como en este caso.

Si desea escuchar la entrevista completa, pinche en el siguiente enlace:

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