Valdeorras Pueblo a Pueblo - O Mazo (Vilamartín de Valdeorras)
En Valdeorras Pueblo a Pueblo, hacemos parada en O Mazo, en el municipio de Vilamartín de Valdeorras
En Valdeorras Pueblo a Pueblo seguimos descubriendo rincones que guardan la esencia más auténtica de nuestra comarca. Hoy hacemos parada en O Mazo, una aldea cuya historia y paisaje están inevitablemente unidos al discurrir del río Leira.
Partimos del centro de Vilamartín por la calle Iryda, atravesamos la conocida zona de As Covas hasta alcanzar los altos muros del Pazo dos Cabaleiros, donde los vecinos recuerdan que antiguamente se encontraba la ermita de la Magdalena.
Desde aquí volvemos a descender. El camino nos introduce poco a poco en un paisaje de vegetación de ribera que anuncia la cercanía del río Leira. Entre el verde descubrimos también las cicatrices que dejó el incendio, todavía visibles en parte del monte que rodea O Mazo.
El lavadero y el faladoiro nos dan la bienvenida a un pequeño núcleo en el que el río no es solo parte del paisaje: ha marcado durante generaciones su vida y su historia.
Aquí todo parece girar alrededor del Leira. El río atraviesa y divide el pueblo en dos partes que ni siquiera necesitan nombre. Para sus vecinos basta una expresión sencilla y cotidiana: «vou ao outro lado».
Y para llegar al otro lado hay que cruzar su puente, convertido también en reflejo del cariño de quienes viven aquí. Flores y pequeños objetos realizados por los propios vecinos ponen color a este rincón sobre el río.
Antes de cruzarlo tomamos una de sus calles para acercarnos hasta la capilla de San Antonio. En sus pequeños ventanucos todavía encontramos piedras que nos hablan del pasado medieval de esta construcción.
Regresamos al Leira. Junto a sus aguas descubrimos las antiguas bodegas, a las que se accede a través de estrechos pasadizos conocidos como quellones.
Eran espacios fundamentales en la economía familiar. En la planta inferior se guardaba el vino, mientras las zonas superiores servían para secar las castañas y curar los productos de la matanza alrededor de las tradicionales lareiras.
Porque hubo un tiempo en el que prácticamente todo el paisaje que contemplamos estaba trabajado. Donde hoy crecen árboles hubo viñedos y tierras de cereal. El vino y las castañas constituían dos de las principales fuentes de ingresos de las familias.
Seguimos caminando y llegamos hasta una antigua aceña. Aquí se molía el grano aprovechando la fuerza del agua. Con el tiempo terminó convertida en gallinero y su vieja muela encontró una segunda vida como comedero.
En la parte alta todavía sobreviven algunas de las antiguas covas. Muchas han desaparecido, pero otras han sido recuperadas manteniendo elementos tradicionales como el cubo y el caño, característicos de las bodegas de Vilamartín.
Muy cerca encontramos la antigua escuela y la actual Casa do Pobo, lugar de reunión y celebración. Las viejas casas conservan también corredores orientados al sur y al oeste, testigos de una arquitectura adaptada durante generaciones a la vida y al clima.
Mientras muchos pueblos pierden habitantes, aquí han llegado nuevas familias. Algunas regresando a sus raíces y otras procedentes de lugares muy diferentes, pero todas buscando algo parecido: tranquilidad, seguridad y una forma distinta de vivir.
Los últimos años tampoco han sido fáciles. El fuego alcanzó viviendas y montes y, meses después, las crecidas del Leira volvieron a poner a prueba al pueblo. Frente a las dificultades, sus vecinos encontraron una respuesta común: ayudarse.
Y así, entre recuerdos, paisajes y testimonios, llegamos al final de nuestra visita. Dejamos atrás las voces de sus gentes, los quellones y las antiguas bodegas, las casas con sus corredores, la memoria de la escuela y, acompañándonos durante todo el camino, el río Leira, testigo del pasado y del presente de O Mazo.
Nos llevamos recuerdos y hospitalidad, el calor de un pueblo que sabe mantener viva su historia. Gracias a Marisa, Otilia, Toña, Tere, Manuel, Luz y a todos los vecinos que se fueron sumando a nuestro recorrido; Kenaris, Adriana, Alex, Lidia, Jandira, Alex por abrirnos sus puertas y compartir con nosotros sus recuerdos.
Nos vemos en la próxima parada de Valdeorras Pueblo a Pueblo.
Tu prueba Premium ha finalizadoTu prueba Premium ha finalizadoTu prueba Premium ha finalizadoTu prueba Premium ha finalizadoTu prueba Premium ha finalizadoTu prueba Premium ha finalizadoTu prueba Premium ha finalizadoTu prueba Premium ha finalizadoTu prueba Premium ha finalizadoTu prueba Premium ha finalizadoTu prueba Premium ha finalizado