Sherezade Núñez: «É moi difícil sustituír unha persoa así»
La noticia apenas acababa de hacerse pública y en el entorno del gobierno de Vilamartín todavía costaba asumirla. La dimisión de Enrique Álvarez Barreiro después de quince años en la política municipal y trece al frente de la alcaldía dejó este jueves un ambiente de tristeza y desconcierto entre quienes llevan años trabajando a su lado.
Una de las personas que mejor reflejó ese sentimiento fue la actual teniente de alcalde, Sherezade Núñez, llamada a convertirse en la próxima alcaldesa del municipio si se cumplen los pasos habituales tras la renuncia del regidor socialista. «Estamos un pouco acongojados, loxicamente», confesó después del anuncio realizado por Enrique Álvarez durante el pleno ordinario celebrado este jueves.
Lejos de un discurso frío o puramente institucional, Sherezade Núñez habló de Enrique desde la cercanía personal y desde la admiración política. «Non podemos máis que aceptala», señaló sobre una decisión que, admite, el equipo de gobierno sabía que podía llegar algún día, aunque nadie esperaba que fuese tan pronto. «Quizais sabiamos que nalgún momento isto ía pasar, pero non o queriamos ver como algo próximo», reconoció.
Durante su intervención defendió el enorme desgaste que supone la política municipal y la exposición constante a la que están sometidos quienes ocupan responsabilidades públicas. «Os actores públicos que interpelan a diario tanto coa sociedade como coa veciñanza acaban desgastándose. Somos persoas e temos límites», reflexionó.
Pero, sobre todo, la todavía teniente de alcalde quiso poner en valor la figura humana de Enrique Álvarez, al que definió como una persona «cunha cercanía e unha calidad humana excepcional». «É moi difícil sustituír unha persoa así», aseguró emocionada al recordar la transformación que, a su juicio, vivió Vilamartín desde la llegada del actual alcalde al gobierno municipal. «É unha persoa que funciona, unha persoa que ten moito que aportar», añadió.
Aunque todo apunta a que será ella quien asuma el relevo al frente del Concello, Sherezade Núñez evitó dar nada por hecho y quiso mostrarse prudente mientras se completan los trámites legales necesarios tras la dimisión.
«Hai que ser cautos», insistió. Aun así, dejó claro que, si finalmente le corresponde asumir la alcaldía, lo hará «con toda a dedicación, toda humildade e toda a lealdade» tanto al legado político de Enrique Álvarez como a los vecinos de Vilamartín.