Una fuerte tormenta provoca inundaciones, daños en viviendas y cortes de tráfico en Vilamartín de Valdeorras

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El agua descendió con fuerza desde las laderas afectadas por los incendios del pasado verano, convirtiendo calles como Iryda y A Rodeleira en auténticos arroyos

La fuerte tormenta registrada en la tarde de este domingo dejó importantes daños materiales en Vilamartín de Valdeorras, donde la intensa lluvia provocó inundaciones en viviendas, bajos, calles y carreteras, además de obligar a cortar varios accesos por motivos de seguridad.

El episodio se produjo alrededor de las ocho de la tarde, cuando una gran cantidad de agua, barro, piedras y troncos descendió desde las laderas situadas sobre la zona de Cernego, una zona especialmente castigada por los incendios forestales del pasado verano y que, según apuntan vecinos y responsables municipales, ha perdido gran parte de su capacidad para absorber el agua.

La alcaldesa de Vilamartín, Sherezade Núñez, explicó que una de las situaciones más complicadas se vivió en la carretera de Cernego, por donde descendió una auténtica riada que acabó dañando gravemente la vía. «Bajó una riada por la carretera de Cernego, reventó toda la carretera, bajaron troncos y piedras y se produjeron hundimientos en varios puntos», relató la regidora, que confirmó que varios vehículos quedaron atrapados y que fue necesario cortar la circulación debido al peligro existente.

La llegada del agua al núcleo urbano provocó importantes incidencias. Las calles Iryda y A Rodeleira se transformaron en auténticos arroyos por los que circulaban con fuerza el agua arrastrando todo lo que encontraba a su paso. En la zona de la iglesia, las arquetas colapsaron al no poder absorber el caudal acumulado, anegando la carretera general y varias zonas próximas.

El barrio de A Rodeleira fue uno de los más afectados. El agua entró en bajos y viviendas, obligando a la intervención de los servicios de emergencia para achicar agua en algunas casas. Entre ellas, la de una vecina de avanzada edad que precisó ayuda durante la tarde.

También fue necesario cortar varios accesos al municipio. Entre ellos, la entrada desde la N-120, los pasos hacia O Bañadoiro y el paso inferior situado bajo la carretera nacional, completamente inundado.

Otro de los puntos afectados fue el entorno de la plaza, donde el arroyo Filgueiras, canalizado de forma subterránea a su paso por el casco urbano, acabó colapsando. «Se desbordó en la zona de Os Paos y también en la OU-536 a la salida de Vilamartín, inundando varios bajos de viviendas situadas junto a la carretera», explicó la alcaldesa.

Hubo que agudizar el ingenio para que el agua no entrase en las casas de la calle A Rodeleira

Durante varios minutos el municipio también sufrió un corte en el suministro eléctrico, lo que complicó aún más las labores de emergencia.

Afortunadamente no hubo que lamentar daños personales, aunque la valoración económica de los desperfectos todavía está pendiente. Bomberos y efectivos de Protección Civil continuaron trabajando hasta bien entrada la noche para restablecer la normalidad y garantizar la seguridad en las zonas afectadas.

La alcaldesa señaló que la cuantificación de los daños se realizará durante la jornada de este lunes, aunque todo apunta a que las pérdidas serán importantes tanto en infraestructuras públicas como en propiedades particulares.

Este episodio vuelve a poner el foco sobre las consecuencias que los incendios forestales tienen meses después de extinguirse. La falta de vegetación en las laderas quemadas favorece que el agua descienda con gran velocidad durante las tormentas, arrastrando tierra, piedras y restos vegetales hacia los núcleos habitados, como ocurrió este domingo en Vilamartín de Valdeorras y el sábado en A Rúa

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