miércoles. 15.07.2026

Germán García-Ávila: «Lo urgente era retirar los escombros; ahora queda una cantidad ingente de trabajo»

El alcalde de Viana do Bolo confía en que hoy concluyan las labores en A Bouza para continuar después en Pixeiros, pero insiste en que la recuperación del municipio requerirá importantes recursos técnicos y económicos
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Germán García- Ávila: «Lo urgente era retirar los escombros; ahora queda una cantidad ingente de trabajo»

El barro empieza a desaparecer. También las montañas de troncos, piedras y restos que la riada del 17 de junio fue acumulando en A Bouza. Después de retirar cerca de 3.000 metros cúbicos de escombros, más de 230 camiones, la Diputación calcula que ya se ha eliminado alrededor del 80 % del material y que este martes podrían concluir los trabajos antes de trasladar la maquinaria a Pixeiros.

Pero Germán García-Ávila no habla de un final. Habla de un principio. «Lo urgente era retirar los escombros; ahora queda una cantidad ingente de trabajo y de esfuerzos, tanto económicos como técnicos».

Mientras los vecinos empiezan a recuperar una imagen parecida a la de antes de la riada, el alcalde insiste en que lo verdaderamente complicado llega ahora. Porque limpiar las calles era imprescindible para que las familias pudieran volver a entrar en sus casas, achicar el barro de bodegas y garajes y recuperar poco a poco una cierta normalidad. Reconstruir lo que el agua se llevó será otra historia. «Hay caminos que desaparecieron, fincas que ya no sirven para trabajar, accesos que hay que volver a hacer…», resume durante una entrevista concedida a Onda Cero Valdeorras. 

En A Bouza, el Concello también tuvo que intervenir durante estos días para facilitar el trabajo de la maquinaria, retirando un tendido eléctrico y reparando conducciones de agua dañadas por la riada. Si las previsiones se cumplen, este martes la actuación quedará terminada. Después llegará el turno de Pixeiros, donde la cantidad de material acumulado es menor y los técnicos calculan que bastarán dos o tres jornadas de trabajo. 

Sin embargo, García-Ávila cree que el reto ya no está en retirar troncos o piedras. Está en reconstruir un municipio. Por eso vuelve a pedir que se declare la situación de emergencia. No por una cuestión administrativa, sino porque considera que un ayuntamiento pequeño no tiene capacidad para valorar por sí solo el alcance de los daños.

«Los ayuntamientos pequeños no estamos capacitados para hacer unas valoraciones técnicas de esta magnitud. Lo que corresponde es declarar la emergencia, valorar todos los daños y empezar a buscar entre las distintas administraciones el dinero suficiente para atender estas necesidades», sostiene. 

La retirada de los escombros está a punto de concluir. La reconstrucción de Viana do Bolo, en cambio, no ha hecho más que empezar.
 

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