San Xoán de Río y otros ocho concellos localizarán viviendas vacías en el rural para sacarlas al mercado
Hay casas en el rural. Muchas. Pero no están disponibles. Esa es la paradoja que frena el crecimiento del rural ourensano: municipios con más viviendas que habitantes y, al mismo tiempo, sin oferta real para quien quiere instalarse.
El diagnóstico es especialmente significativo en concellos como San Xoán de Río, donde hay más de 900 viviendas frente a poco más de 500 habitantes. «Temos arredor de 900 vivendas e uns 520 habitantes, o que significa que hai moitas casas que están baleiras ou só se usan de forma ocasional», apunta su alcalde, Xosé Miguel Pérez.
Para darle la vuelta a esta situación, San Xoán de Río y otros ocho concellos –Taboadela, Boborás, Porqueira, Vilariño de Conso, Xunqueira de Espadanedo, Oímbra, Esgos y Coles– han puesto en marcha el proyecto Rehabita Rural Lab, una iniciativa que da ahora sus primeros pasos con un objetivo claro: localizar las viviendas vacías y facilitar su salida al mercado. «É imposible atraer poboación ao rural se non hai vivendas onde vivir», resume el alcalde de San Xoán de Río.
La primera fase del proyecto ya está en marcha. Técnicos especializados recorrerán los municipios para identificar el estado real de cada inmueble: cuáles están habitados, cuáles tienen uso ocasional y cuáles permanecen vacíos o en desuso.
A partir de ahí, se creará un inventario digital común y una plataforma en la que se podrán consultar las viviendas disponibles para venta o alquiler. «Imos ter un listado e unha web onde se poidan ver todas as casas que están en venda ou en alugueiro, co seu prezo e características», explica el regidor.
Pero identificar las viviendas es solo el primer paso. El proyecto pone el foco también en desbloquear uno de los grandes problemas del rural: la burocracia. Muchos propietarios no acceden a ayudas públicas o desisten de rehabilitar sus inmuebles por la complejidad de los trámites o por tener la documentación sin actualizar.
Para solucionarlo, los concellos contarán con técnicos que prestarán asesoramiento directo a vecinos y ayuntamientos. Su función será facilitar el acceso a subvenciones —que pueden cubrir hasta el 75 % de las obras—, ayudar a regularizar catastros y acompañar todo el proceso.
«Moitas veces as axudas existen, pero a xente non sabe como acceder ou pérdese no papeleo», señala Pérez. «O que queremos é poñer as cousas fáciles para que as vivendas saian ao mercado».
El proyecto, financiado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico con más de 200.000 euros, no contempla la rehabilitación directa de viviendas, pero sí el acompañamiento necesario para que los propietarios puedan acogerse a las ayudas existentes.
Además, incluirá la creación de un mapa digital que permitirá visualizar la situación de cada inmueble: ocupado todo el año, uso parcial, disponible para alquiler o venta, o en estado de ruina.
Más allá del impacto local, los impulsores aspiran a que esta iniciativa sirva de modelo. «Queremos crear un modelo que sexa replicable en toda España», subraya el alcalde. El objetivo final es claro: transformar viviendas invisibles en oportunidades reales para vivir en el rural. Porque, como reconocen desde los concellos, sin casas disponibles, cualquier estrategia contra la despoblación se queda a medias.