La pizarra de Valdeorras se consolida como piedra clave en el Patrimonio Mundial

Un estudio internacional analiza su impacto en la arquitectura histórica y destaca su presencia en enclaves españoles como el Camino de Santiago, El Escorial y Las Médulas

La pizarra, símbolo económico y cultural de Valdeorras, acaba de recibir un nuevo respaldo científico internacional. Un estudio publicado en la revista Geoheritage (Springer, 2026) analiza la historia de las cubiertas de pizarra y su impacto en la arquitectura mundial, poniendo el foco en su presencia en bienes declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El trabajo revisa siglos de uso constructivo de esta roca metamórfica, destacando su durabilidad, impermeabilidad y valor estético. Pero el estudio no se queda en la geología sino que conecta directamente la evolución de comunidades enteras con la explotación y transformación de la pizarra como material constructivo y de identidad.

De este modo, el estudio subraya que Europa concentra buena parte de los bienes UNESCO con cubiertas de pizarra. Entre los ejemplos más representativos del patrimonio español donde la pizarra desempeña un papel esencial, destaca el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, cuya silueta gris oscura es uno de los iconos arquitectónicos del Renacimiento europeo. Sus cubiertas inclinadas, revestidas de pizarra, marcaron un modelo que se replicó durante siglos en la arquitectura monumental española. También la Catedral de Burgos, joya del gótico y Patrimonio Mundial, integra cubiertas pétreas que forman parte esencial de su imagen histórica.

Monasterio de El Escorial, ejemplo del uso de la pizarra

La pizarra en las Rutas a Santiago

El estudio destaca visualmente numerosos ejemplos patrimoniales y conecta su importancia con las Rutas Jacobeas, especialmente en las rutas de peregrinación. En este sentido, el Camino Francés y el del Norte constituyen, según el citado estudio, uno de los conjuntos patrimoniales más extensos de Europa. Iglesias, monasterios, hospitales de peregrinos y cascos históricos conservan en muchos tramos cubiertas de pizarra que forman parte del paisaje cultural y tradicional del norte peninsular.

Desde Navarra hasta Galicia, pasando por Castilla y León, la tonalidad oscura de la pizarra dialoga con la piedra y la lluvia atlántica, construyendo una estética arquitectónica propia, identificable en muchos tramos del Camino. En Galicia, esa identidad se refuerza en la propia Catedral de Santiago de Compostela, corazón espiritual del peregrinaje europeo y uno de los epicentros monumentales del estudio.

Las Médulas: geología, historia y patrimonio

La investigación también pone el acento en la relación entre geología y construcción patrimonial. En este contexto, resulta inevitable mirar hacia el Bierzo y a un enclave muy próximo a Valdeorras como son Las Médulas. Declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, este paisaje cultural modelado por la ingeniería romana demuestra cómo la piedra no es solo material constructivo, sino protagonista histórica. Aunque Las Médulas son conocidas por la minería del oro, el estudio refuerza la idea de que la geología define identidad territorial y arquitectura.

Las Médulas se ubican en un suelo lleno de pizarra

El estudio científico explica que las pizarras europeas pertenecen mayoritariamente a la familia negro-gris, la imagen icónica que asociada tradicionalmente a los tejado pero también resaltan las  variedades verdes y púrpura-rojizas, vinculadas a las condiciones sedimentarias originales. Desde el punto de vista petrográfico, la pizarra para cubiertas es un material notablemente homogéneo, compuesto principalmente por cuarzo, micas y cloritas. Esa homogeneidad explica su resistencia y su éxito durante más de mil años como solución constructiva. Pero el estudio va más allá dado que insiste en que alrededor de la pizarra se desarrollaron comunidades enteras, economías locales y paisajes culturales reconocible, del que la comarca valdeorresa es claro ejemplo.

La cantera de pizarra forma parte del paisaje de Valdeorras

Para Valdeorras, donde la pizarra es motor económico y seña de identidad, este reconocimiento académico y patrimonial tiene un significado especial. La piedra que sale de las montañas no solo cubre miles de hogares en toda Europa, sino que también comparte lenguaje arquitectónico con monasterios, catedrales y rutas milenarias que hoy están entre los bienes más valorados del patrimonio mundial. Esa conexión —entre geología, historia, economía y cultura— convierte a la pizarra en algo más que un recurso natural. La convierte en memoria colectiva de la comarca.