Viña Costeira afianza su apuesta por Valdeorras con vinos de altura y una década de arraigo en la comarca
Hablar de Viña Costeira es hacerlo de una de las grandes referencias del vino gallego. Una cooperativa nacida en el Ribeiro que hace ya una década decidió ampliar horizontes y apostar por otra de las grandes zonas vitivinícolas de Galicia, Valdeorras.
Diez años después, aquella decisión se ha convertido en una realidad consolidada. La bodega continúa creciendo en la denominación y estos días vuelve a estar presente en la XXVII Feira do Viño de Valdeorras, donde sus referencias se encuentran entre las más demandadas por el público.
«Viña Costeira apostó en 2016 por comprar una bodega aquí y ampliar un poco su presencia en otras denominaciones de origen. Creo que fue una buena apuesta», explica Ángela Miso, responsable de la firma en Valdeorras.
La valoración de esta edición de la feria no puede ser más positiva. Especialmente por el cambio de ubicación al Paseo do Malecón y por el estreno del formato que arrancó en viernes. «Es un cambio muy positivo. Aquí hay más amplitud, más gente y parece que hay mucho más movimiento. Estoy encantada», asegura.
Godellos y mencías con identidad propia
En el expositor de Viña Costeira los visitantes pueden encontrar algunas de las referencias más representativas de la bodega en Valdeorras.
Entre ellas destacan sus godellos jóvenes, los godellos con crianza en barrica y diferentes elaboraciones de mencía, tanto jóvenes como envejecidas en madera. «Traemos lo que más gusta al público, nuestras apuestas seguras», explica Ángela.
Aunque la bodega trabaja con distintas variedades, reconoce que el godello continúa siendo el gran protagonista. «Para mí el más especial es el Godello joven. Es el que está más de moda en Valdeorras y el que elaboramos con más cariño», afirma.
Una afirmación que encaja perfectamente con la filosofía de una comarca que ha convertido esta variedad en su principal carta de presentación ante el mundo.
El carácter de las viñas de altura
Buena parte de la personalidad de estos vinos nace en los viñedos repartidos entre Larouco, O Bolo y Petín, además de las uvas aportadas por una treintena de viticultores de la zona.
Son viñedos situados en muchos casos a mayor altitud que los habituales en otras zonas vitícolas, una característica que deja huella en el resultado final.
«Compramos uva en zonas más altas y eso hace que nuestros godellos se caractericen por ser vinos más frescos. Son viñedos de altitud», explica Miso. Una circunstancia que permite obtener vinos con una acidez equilibrada, frescura y una marcada expresión mineral, rasgos que han contribuido a consolidar la reputación de los blancos de Valdeorras.
Del Atlántico al interior
Entre las referencias más representativas destaca A Traba, un Godello concebido como homenaje a la dualidad del carácter gallego. Su nombre hace referencia a una pieza de madera utilizada tradicionalmente para unir elementos diferentes con un objetivo común. Una metáfora que la bodega traslada al vino para reflejar la unión entre el carácter interior de Valdeorras y la influencia atlántica que define a Galicia.
Junto a él aparecen otras elaboraciones como Costeira Mencía, un vino que nace de las laderas del Sil y del Bibei a partir de un coupage de Mencía, Sousón y Garnacha procedente de viñedos propios y cepas viejas.
La bodega también apuesta por propuestas más desenfadadas como Vía Barrosa Mencía, una colección que busca acercar las variedades gallegas a nuevos consumidores sin renunciar a la calidad ni a la identidad de origen.
Una feria para seguir creciendo
La participación en la Feira do Viño supone además una oportunidad para acercarse al consumidor y comprobar de primera mano la evolución del mercado. Aunque las mañanas transcurren con más calma, las noches concentran buena parte de la actividad. «Por la noche hay mucho más ambiente y movimiento. Ya lo notamos desde la primera jornada», comenta Ángela entre risas.
Mientras miles de personas recorren las casetas instaladas en el Malecón, Viña Costeira sigue consolidando una apuesta iniciada hace diez años y que hoy forma parte del presente de la Denominación de Origen Valdeorras.
Una apuesta por el territorio, por los viticultores de la comarca y por unos vinos que encuentran en las laderas del Sil y del Bibei una personalidad única capaz de conquistar copa a copa a quienes se acercan a descubrirlos.
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