Santa Rita reúne en O Barco tradición, devoción y ambiente festivo: «Son días para reencontrarse y disfrutar»
Las Festas de Santa Rita ya se viven en O Barco. Las atracciones instaladas, las primeras charangas, las novenas llenando la iglesia y un ambiente diferente en las calles anuncian la llegada de una de las celebraciones más queridas de la villa. Y precisamente esa mezcla de tradición, reencuentros, devoción y trabajo colectivo fue la gran protagonista del especial de radio celebrado este jueves con la participación del alcalde do Barco, Aurentino Alonso; Manolo Paradelo, integrante de la comisión de fiestas; y Fina Louro, vecina y devota histórica de la Santa.
«Para mí Santa Rita es un reencuentro familiar», resumía el alcalde nada más comenzar el programa. Una idea que se repitió durante toda la conversación y que refleja la esencia de unas fiestas que, más allá de la música o las verbenas, siguen siendo una fecha marcada en rojo para muchos vecinos que viven fuera y regresan estos días al Barco.
Aurentino Alonso destacó que las fiestas permiten «relajarse un poco» y aparcar durante unos días «los problemas del día a día», además de poner en valor el enorme trabajo que hay detrás de cada celebración. «Es imposible que el Concello asuma dos grandes fiestas como Santa Rita y el Cristo con la calidad que tienen actualmente», explicó, recordando la importancia de la implicación vecinal y empresarial.
Precisamente sobre ese esfuerzo invisible habló también Manolo Paradelo, que lleva décadas implicado en la organización. Reconoció que preparar Santa Rita supone meses de trabajo, reuniones, búsqueda de financiación y contratación de orquestas desde prácticamente diciembre. «La gente ve la fiesta ya montada, pero detrás hay muchísimo trabajo», señalaba.
Paradelo aprovechó además para explicar una de las ausencias más comentadas de los últimos años: las luces festivas. Según indicó, el fuerte incremento de costes tras la pandemia hizo imposible mantenerlas sin renunciar a otros elementos del programa. «O tenemos luces o tenemos orquestas», resumió.
El integrante de la comisión insistió también en la importancia del comercio local para mantener viva la fiesta. «Los pequeños negocios fueron siempre los que colaboraron», aseguró, agradeciendo el apoyo económico de quienes siguen aportando para que Santa Rita continúe creciendo.
La parte más emotiva del especial llegó de la mano de Fina Louro, vecina del Barco y gran devota de Santa Rita, que vinculó las fiestas a «las novenas y las rosas». «Sin rosas no se puede pensar en Santa Rita», afirmó.
Louro recordó cómo antiguamente llegaban peregrinos y visitantes desde numerosos puntos de El Bierzo y de otras zonas para asistir a la romería y pasar el día entero en el barrio. Aunque las costumbres han cambiado, asegura que la devoción continúa muy viva. «Santa Rita tiene muchísima devoción dentro y fuera de Valdeorras», explicó.
La vecina destacó además el simbolismo de la Santa como «abogada de lo imposible», motivo por el que muchas personas siguen acudiendo a ella para pedir ayuda o consuelo en momentos difíciles. «La fe está ahí», resumió.
Durante el programa también hubo espacio para hablar de las tradiciones que aún se conservan y de otras que se han ido perdiendo con el paso de los años, como los niños vestidos de gallegos durante la procesión o las antiguas romerías familiares.
La conversación dejó además imágenes muy reconocibles para varias generaciones de barquenses: las rosas bendecidas, la plaza llena el día grande, el olor a cabrito asado o las atracciones repletas de niños.
Otro de los asuntos abordados fue la «hora silenciosa» impulsada en las fiestas para facilitar que personas con sensibilidad auditiva y animales puedan disfrutar también del recinto festivo. El alcalde explicó que las atracciones permanecerán sin música ni ruido entre las siete y las ocho de la tarde, además de concentrarse las tiradas de bombas en horarios concretos para minimizar molestias.
El programa terminó con un mensaje compartido entre todos los invitados: la necesidad de mantener vivas unas fiestas que forman parte de la identidad de O Barco.
«Que venga la gente y disfrute», invitó Aurentino Alonso, convencido de que Santa Rita sigue siendo uno de esos momentos capaces de reunir a todo un pueblo alrededor de la música, la tradición y los recuerdos de todos los vecinos.