La Ruta de Pinchos del Botelo calienta el frío en O Barco

Las calles y los establecimientos se llenan de personas que quieren probar los pinchos de la XV edición de O Barco Vai de Viños. Un recorrido gastronómico que une tradición, creatividad y sabor local.

Hasta el 16 de enero, O Barco se convierte en un gran escenario gastronómico con la XV Ruta de Pinchos O Barco Vai de Viños 2026, una cita que invita a salir, tapear, pasear y disfrutar sin prisas.

Nos damos un paseo por algunos de los locales que participan en esta edición: Restaurante Piquiño, La Pampa, KaverníKola, Barbudos y Maracuchos.

Pincho de Restaurante Piquiño

Restaurante Piquiño: un dulce muy salado

En Piquiño, en la Zona Treixadura, Paseo do Malecón 12, encontramos un pincho que sorprende a la vista y al paladar: el “Eclair de chocolate”, un trampantojo.

Se trata de una ilusión óptica, con un sabor realmente espectacular. Una trampa visual que engaña al ojo haciéndole ver algo que no es real.

En este caso, lo que parece un pastel es en realidad una contundente carrillera confitada, diseñada para sorprender y jugar con las expectativas del comensal.

Marcos, chef del restaurante, nos lo explica:

El pincho se puede degustar por la mañana y por la tarde, excepto los domingos por la tarde y los lunes, que el local permanece cerrado.

Pincho de La Pampa

La Pampa: un rollo relleno de carrillera con sabor a trufa

En La Pampa, en la Zona Sousón, Plaza José Otero 4, la espera valió la pena. El Rock’n’Roll de carrillera es un canelón relleno de carne de carrillera confitada durante más de cinco horas, con un toque de trufa que realza el sabor.

Laura Losada, cocinera del local, se encarga de preparar este pincho que Alex, gerente del establecimiento, presenta con orgullo.

 

Está disponible por la mañana y la tarde, salvo los domingos que cierra por descanso.

Barbudos: el huevo en un nido a la escocesa

El pincho de Barbudos, en Zona Sousón, Marcelino Suárez 26, es un huevo a la escocesa: un nido con un huevo dentro, rodeado de queso y carne picada rebozada, acompañado de patatas paja y mostaza.

Un sabor delicioso con una presentación original. Se sirve en horario de tarde, y los domingos y lunes el local cierra por descanso.

 

KaverníKola: tradición y creatividad

En Kavernícola, Zona Godello, calle Pérez Lista 7, Diego, su gerente, combina innovación y sabor tradicional.

El pincho “Bocado de Caverna” reúne ambos elementos y solo está disponible de viernes a domingo por las tardes, que es cuando abre el establecimiento.

 

https://youtube.com/shorts/ddoO1VrPe1w?si=PfDT_r4viqM3ZsTC

Maracuchos: una arepa con mucho sabor

Finalmente, en Maracuchos, Zona Merenzao, calle Río Miño 2, descubrimos la “Arepa Pork”, una arepa rellena de lacón asado y un trozo de queso frito.

Estos venezolanos, que llegaron hace poco más de un año, han conquistado el paladar y el corazón de O Barco.

 

El pincho se puede degustar por la mañana y la tarde, excepto los martes, día de descanso del local.

O Barco Vai de Viños: 33 pinchos, seis zonas y mucha diversión

En esta edición, 33 bares y restaurantes participan, ofreciendo un pincho exclusivo al precio único de tres euros.

La ruta está organizada por el Concello do Barco, la Asociación Empresarial de Valdeorras (AEVA) y el Centro Comercial Aberto do Barco, con el objetivo de dinamizar la economía local y poner en valor la hostelería.

Los locales están divididos en seis zonas, identificadas con variedades de uva típicas de Valdeorras: Godello, Mencía, Garnacha, Sousón, Treixadura y Merenzao.

Así, los visitantes pueden recorrer la villa de forma ordenada, combinando gastronomía, paseo y descubrimiento de nuevos locales.

Y aquí está la gracia: el jurado vuelve a ser el público. Para que el voto sea válido, hay que sellar la cartilla en al menos un establecimiento de cada zona y depositar el boleto en las urnas habilitadas.

No hay jurado profesional: aquí manda el paladar popular. Durante estos diez días, O Barco se convierte en un punto de encuentro para vecinos y visitantes.

La XV Ruta de Pinchos O Barco Vai de Viños no solo invita a disfrutar de sabores sorprendentes, sino también a vivir la villa, compartir momentos y apoyar a la hostelería local.

Porque salir, tapear y pasear nunca fue tan apetitoso.