Los proyectos intergeneracionales mejoran el bienestar emocional y social de las personas mayores

Patricia López destaca la importancia de las actividades compartidas entre niños y mayores, una fórmula que combate la soledad, refuerza la autoestima y llena de energía los centros de día

La relación entre niños y personas mayores va mucho más allá de una simple visita o una actividad puntual. Cada vez son más los estudios que avalan los beneficios de los proyectos intergeneracionales, iniciativas que fomentan el encuentro entre distintas generaciones y que tienen un impacto directo en el bienestar emocional y social de quienes participan.

Así lo explicó Patricia López, responsable del Centro de Día de O Barco, durante una entrevista en Radio Valdeorras Onda Cero, donde puso en valor este tipo de experiencias que el centro desarrolla de forma habitual con colegios y entidades de la comarca.

«Los proyectos intergeneracionales reúnen a personas mayores y jóvenes, y los beneficios están más que demostrados», señaló. Una de las colaboraciones más consolidadas es la que mantienen con el colegio Divina Pastora, cuyos alumnos visitan cada año el centro durante la Navidad para cantar villancicos, entregar postales personalizadas y compartir tiempo con los usuarios.

Además, avanzó que ya trabajan en una nueva iniciativa con el CEIP Julio Gurriarán de cara al próximo curso. «Lo dejamos un poco como primicia porque todavía no está cerrado, pero va a ser un proyecto muy bonito», explicó.

Un chute de energía para los mayores

Durante el verano, los usuarios también reciben la visita de participantes de campamentos organizados por entidades como Vagalume o Cruz Roja. Encuentros que se convierten en auténticos acontecimientos dentro del centro.

«Que vengan los niños les da un subidón de energía», aseguró Patricia López. De hecho, el número creciente de usuarios y participantes ha obligado en ocasiones a trasladar las actividades al exterior. «El año pasado lo hicimos en las pistas, debajo de los árboles, porque dentro ya no cabíamos», recordó.

Juegos de palabras, actividades deportivas y talleres compartidos forman parte de unas jornadas donde la convivencia es la verdadera protagonista.

Menos soledad y más autoestima

Entre los principales beneficios, Patricia López destacó la reducción de la sensación de aislamiento que pueden experimentar algunas personas mayores.

«No todos tienen cerca a sus nietos o a niños pequeños, y esa espontaneidad que tienen los niños les aporta muchísimo», explicó.

La profesional también estableció una curiosa comparación entre la naturalidad de la infancia y la vejez. «Igual que no filtra un niño, tampoco filtra una persona mayor. Hay una correlación muy bonita entre ambos», afirmó.

Según señaló, estas actividades favorecen la comunicación, estimulan las habilidades sociales y generan momentos de gran valor emocional. Los niños preguntan sin prejuicios y los mayores responden desde la experiencia, creando conversaciones espontáneas que enriquecen a ambas partes.

Disfrutar del tiempo compartido

Desde el Centro de Día trabajan además aspectos como la autoestima, el afecto y el sentimiento de utilidad de los usuarios.

«Muchos llegan con la autoestima tocada por distintas circunstancias de la vida, y nosotros trabajamos mucho esa parte porque creemos que es fundamental», explicó Patricia López.

Con la llegada del verano, la responsable del centro anima a las familias a aprovechar el tiempo libre para fortalecer esos vínculos. «Que disfruten de sus nietos, de sus sobrinos, de los vecinos... da igual quién sea. Ese vínculo entre generaciones es precioso», concluyó.

Una invitación a compartir tiempo, experiencias y afecto que, según coinciden profesionales y estudios, beneficia tanto a los mayores como a los más pequeños.