Nuevos pasos en la Semana Santa de O Barco que refuerzan su identidad

Un programa en el que procesiones, música y participación combinan recogimiento y religiosidad popular e invita a vecinos y visitantes a vivirla intensamente

En apenas unas horas, O Barco de Valdeorras se adentrará de lleno en su Semana Santa, un tiempo en el que las imágenes del Nazareno y la Dolorosa se entrelazan para llenar las calles de recogimiento y simbolismo.

Tal y como explica el párroco Jesús Álvarez, «es un poco el pórtico» de unos días que arrancan con el Viernes de Dolores, tras el septenario en honor a la Virgen. Una jornada que contará con la participación del Orfeón Valdeorrés, que pondrá música a la celebración y ofrecerá un pequeño concierto, marcando así un inicio donde la espiritualidad se une al arte.

El sábado llegará uno de los momentos más significativos: la misa en recuerdo de los cofrades fallecidos, acompañada del pregón de la Semana Santa, que este año correrá a cargo de Aurelio Blanco Trincado, presidente del Instituto de Estudios Valdeorreses. «Es memoria viva de Valdeorras», señala el párroco, convencido de que será un pregón cargado de emoción, recuerdos y mirada  al pasado y al futuro.

Una Semana Santa que mira a los más pequeños

El Domingo de Ramos abrirá oficialmente las procesiones con uno de los actos más participativos. Más de 80 niños acompañarán la tradicional procesión de la borriquilla, a la que se suman ocho pasos infantiles preparados por el alumnado de catequesis.

«Queremos que los niños participen y no sean solo espectadores», destaca Jesús Álvarez. La procesión recorrerá el centro de la villa, con la bendición de ramos en la Praza do Príncipe y el acompañamiento musical de la Banda La Pasión, formada por más de 60 músicos.

Procesiones que crecen y se consolidan

El Lunes Santo tendrá lugar una de las procesiones más recientes, pero que ya gana protagonismo: la del Cristo de la Paz y la Virgen de la Consolación. Los hombres portan el Cristo «al estilo legionario», mientras que más de 30 mujeres llevan a hombros a la Virgen.

«Es una procesión de mucho recogimiento, muy introspectiva», explica el párroco, que además avanza una importante novedad, estas imágenes se incorporarán este año a la procesión del Santo Entierro del Viernes Santo, ampliando el número de pasos y avanzando hacia una representación completa de la Pasión.

El Miércoles Santo llegará el Vía Crucis con el Cristo de los Ferroviarios, una de las procesiones más entrañables y con fuerte carga simbólica. «No nos olvidamos del presente», subraya Álvarez, recordando el pasado ferroviario de la comarca y reivindicando mejores comunicaciones para Valdeorras.

Los días grandes: Jueves y Viernes Santo

El Jueves Santo comenzará con la celebración comunitaria de la penitencia en Santa Rita y continuará por la tarde con la misa de la Cena del Señor, el lavatorio de los pies y la adoración en el monumento.

Ya por la noche, a las 22:00 horas, saldrá la procesión del Nazareno, que recorrerá el casco antiguo en un ambiente de silencio y profunda devoción.

El Viernes Santo concentrará algunos de los momentos más intensos: por la mañana, la procesión del Encuentro; por la tarde, la celebración de la Pasión y la procesión del Santo Entierro, que este año contará con siete pasos; y por la noche, la singular procesión de los Caracoles en la Villa del Castro.

Una cita única donde la iluminación procede de los propios caracoles preparados por los vecinos. «Es una procesión entrañable que forma parte de nuestra tradición», explica el párroco.

Del silencio a la esperanza

El Sábado Santo estará marcado por la procesión de la Soledad, reflejo del duelo y la espera antes de la Resurrección.

Y el Domingo de Pascua pondrá el broche final con la procesión del Encuentro y la misa de la Resurrección, un acto cargado de simbolismo donde se retira el luto a la Virgen, celebrando la alegría de la vida que vence a la muerte.

Una Semana Santa viva que invita a participar

La Semana Santa de O Barco atraviesa un momento de impulso y renovación. En los últimos años se han restaurado todas las imágenes y se han incorporado nuevos pasos, consolidando una celebración que «tiene fuerza» y cuyo relevo generacional está garantizado.

Pero más allá de la tradición religiosa, estas fechas son también una invitación abierta a toda la sociedad. Porque la Semana Santa de O Barco no es solo fe… es cultura, es recuerdo, es comunidad. Cristiana.

Y es, sobre todo, una oportunidad para detenerse, mirar alrededor… y dejarse llevar por una tradición que sigue muy viva en el corazón de Valdeorras.

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