Inglés, alemán, holandés, portugués… En los comercios de A Veiga se escucharon durante estos días tantos acentos diferentes que terminaron convirtiéndose en una particular medida de un verano excepcional. No hicieron falta contadores para percibir que algo había cambiado: restaurantes que no recordaban una afluencia semejante desde su apertura, coches entrando durante horas y, sobre todo, muchas personas que pisaban el municipio por primera vez.
El eclipse llevó este miércoles esa afluencia a su máxima expresión, aunque el alcalde, Juan Anta, rehúye las cifras. «Dicir cifras é practicamente imposible», señaló este jueves a Onda Cero Valdeorras. Sin un sistema que permita contabilizar vehículos o personas, prefiere no aventurar una estimación.
Él mismo pudo comprobar la dimensión de la llegada. Permaneció durante cuatro o cinco horas en uno de los accesos a A Veiga ayudando a orientar a los conductores y asegura que durante todo ese tiempo vio pasar coches «de maneira continua». O Coiñedo registró una importante concentración de vehículos, al igual que el entorno del Centro Astronómico de Trevinca.
Procedían de Portugal, Vigo, Pontevedra y otros muchos lugares. Pero Anta se queda especialmente con quienes descubrían A Veiga por primera vez. Algunos, cuenta, ya le aseguraban esa misma noche que regresarían.
Un verano de récord
Porque el eclipse no explica por sí solo lo que está ocurriendo. Anta asegura que este verano ya estaba siendo «absolutamente espectacular» y que hosteleros y comerciantes hablan de récords de turistas. Dos establecimientos de restauración le reconocían que no recordaban haber atendido a tanta gente desde su apertura. Estaban, resume el alcalde, «agotados como contentos». «Creo que agora nos estamos convertendo nun concello turístico de verdade», sostiene.
La Bandera Azul, el certificado Starlight, el Centro Astronómico de Trevinca, la recuperación de las playas o el área de autocaravanas forman parte de una apuesta por el turismo familiar, de naturaleza y sostenible que, a su juicio, comienza a ofrecer resultados.
El éxito plantea también nuevos retos. Anta reconoce que será necesario continuar mejorando las infraestructuras municipales y considera que existe margen para incrementar la oferta de restauración y comercio.
Turismo para mantener vivo el municipio
Pero detrás de esa estrategia turística hay una preocupación que va bastante más allá de llenar restaurantes en agosto. Anta la vincula con el intento de frenar la pérdida de población y devolver actividad al rural.
Recuerda que hace once años A Veiga perdía alrededor de 50 habitantes anuales y sostiene que, de haber continuado aquella tendencia, hoy tendría poco más de 400 vecinos. Su previsión es terminar este año con más de 900.
También señala la evolución de la población infantil: de 11 niños hace once años a cerca de 40 menores de entre cero y doce años este año. Son cifras con las que defiende decisiones que en su momento generaron dudas, desde el Centro Astronómico —que recuerda que algunos consideraban una «loucura»— hasta el área de autocaravanas y, especialmente, la apuesta por la vivienda. Anta destaca que A Veiga cuenta con cerca de 26 viviendas públicas, todas ocupadas, prevé incorporar de forma inmediata otras siete y cifra en casi 30 las viviendas privadas rehabilitadas en los últimos años.
La multitud del miércoles dejó además un balance especialmente positivo en materia de seguridad. Pese al volumen de personas y vehículos, Anta asegura que no se produjeron incidentes y destaca tanto el comportamiento «absolutamente cívico» de los visitantes como el trabajo de empleados municipales, Guardia Civil y voluntarios.

