La Subdelegación del Gobierno advierte de que el corte de la A-52 pone en riesgo el Entroido de Xinzo
El corte de la autovía A-52 por la concentración de tractoristas está teniendo un impacto directo en la movilidad de Xinzo de Limia y amenaza la celebración de algunos de los actos centrales del Entroido, una de las fiestas con mayor capacidad de atracción social y económica de toda Galicia.
Fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Ourense advierten de que, mientras la autovía permanezca cerrada, no se pueden autorizar nuevos cortes de tráfico en las vías alternativas, al estar siendo utilizadas para absorber el tráfico desviado. Esta limitación afecta de lleno a Xinzo, donde la N-525 funciona actualmente como principal eje de desvío, con un incremento estimado de unos 4.000 vehículos diarios atravesando el casco urbano.
Según los informes técnicos, esta situación hace incompatible el corte de la N-525 para la celebración de desfiles u otros eventos multitudinarios, ya que no se pueden garantizar las condiciones mínimas de seguridad vial. La normativa de la Dirección General de Tráfico (DGT) establece que los cortes en vías interurbanas requieren autorización expresa y que, en contextos de tráfico excepcional, la prioridad debe ser mantener la circulación y evitar riesgos para conductores y peatones.
Además, la Guardia Civil de Tráfico tiene competencias directas en determinados tramos y franjas horarias dentro del núcleo urbano de Xinzo, lo que obliga a reforzar la presencia de efectivos en la regulación del tráfico. Este despliegue reduce la capacidad operativa para garantizar la seguridad en eventos públicos, un factor que también pesa a la hora de autorizar actos festivos.
Las mismas fuentes subrayan que, una vez finalice la ocupación de la A-52, los servicios de Carreteras del Estado deberán revisar el estado de la infraestructura antes de autorizar su reapertura o permitir cualquier actividad que requiera condiciones normales de circulación.
Desde la Subdelegación se insiste en que la prioridad absoluta es la seguridad de las personas, tanto en la red viaria como en los eventos públicos, y que la situación seguirá evaluándose en función de la evolución del corte y del tráfico en la comarca.