A Gudiña y Sanabria unen fuerzas para recuperar las paradas del AVE suprimidas
El tren de alta velocidad pasa, pero no siempre para. Esa es la queja que une desde esta semana a dos territorios separados por apenas unos kilómetros y conectados por la misma vía: A Gudiña y Sanabria.
Las plataformas ciudadanas Dereito ao Tren, de A Gudiña, y la Asociación de Usuarios AVE Sanabria–Viajeros Jodidos han decidido coordinarse para reclamar la recuperación de las frecuencias ferroviarias suprimidas el pasado verano en las estaciones de A Gudiña-Porta de Galicia y Sanabria-AV. Ambas denuncian que los recortes han dejado a la zona con un servicio «insuficiente» y sin horarios útiles para la vida diaria.
Según explican en una nota conjunta, por la línea Galicia–Madrid circulan cada día 22 trenes. Sin embargo, tras la decisión adoptada por Renfe el pasado verano, únicamente seis realizan parada en estas estaciones: tres en cada sentido.
La consecuencia, aseguran, es que desplazarse y regresar en el día se ha vuelto «imposible» para muchos vecinos. Los viajes a hospitales de referencia o a centros administrativos ya no encajan en los horarios disponibles. Tampoco resulta viable utilizar el tren para trabajar fuera y volver a casa el mismo día, ni para enlazar con rutas de larga distancia o vuelos en aeropuertos.
En comarcas marcadas por la dispersión poblacional y el reto demográfico, el ajuste de frecuencias tiene un impacto que va más allá de la comodidad: afecta directamente a la movilidad cotidiana y a la fijación de población.
Movilizaciones en verano
La supresión de servicios no pasó desapercibida. El pasado 2 de agosto hubo movilización en A Gudiña y el 9 de agosto en Sanabria, convocadas por ambas plataformas. Aquellas protestas, que reunieron a vecinos y usuarios habituales del AVE, no lograron revertir la decisión, pero sí consolidaron un movimiento ciudadano que ahora da un paso más: la coordinación entre territorios.
En la reunión mantenida recientemente, las dos organizaciones analizaron los «retos compartidos» y acordaron sentar las bases de una colaboración estable. Ambas representan zonas rurales de montaña, con estaciones de alta velocidad construidas con fondos europeos y concebidas, recuerdan, para vertebrar el territorio.
Uno de los argumentos centrales de las plataformas es que estas infraestructuras no se levantaron solo para acortar distancias con Madrid, sino para garantizar cohesión territorial. Por eso consideran que la reducción de paradas contradice el espíritu del artículo 130.2 de la Constitución, que obliga a los poderes públicos a promover el desarrollo equilibrado de las zonas de montaña y asegurar el acceso a los servicios básicos.
En este contexto, reclaman la «recuperación inmediata» de las frecuencias eliminadas y la restitución de un servicio que garantice el derecho a la movilidad y el acceso equitativo a los servicios públicos.
Como primer paso, las plataformas solicitarán una reunión urgente con Renfe para abordar la falta de horarios útiles. Además, impulsarán una campaña pública para exigir que la operadora cumpla con las obligaciones de servicio público en estas estaciones.
No descartan nuevas movilizaciones conjuntas si no se producen avances. De momento, ambas organizaciones destacan la «buena sintonía» alcanzada en este primer encuentro, que consideran el inicio de una coordinación más amplia en defensa del tren en el noroeste peninsular.
Mientras tanto, los trenes siguen atravesando A Gudiña y Sanabria a gran velocidad. La reivindicación vecinal no es que pasen más, sino que paren lo suficiente como para que el AVE vuelva a ser, también aquí, una herramienta útil para vivir y trabajar.