¡Comadres a la calle! O, a donde os de la gana

Más de doscientas mujeres toman A Rúa y Petín en una noche donde el ingenio, el color y las ganas de pasarlo bien fueron los auténticos protagonistas

La noche de comadres no es una noche cualquiera. Es la noche. La más divertida, la más ingeniosa y, sin duda, la más motivadora del calendario festivo. Y este jueves quedó más que demostrado en A Rúa y Petín, donde más de docientas mujeres se echaron a la calle disfrazadas, felices y dispuestas a disfrutar sin complejos ni horarios.

Desde A Rúa a Petín, pasando por locales emblemáticos como el Casino, El Escondite Inglés o El Dobles, la imaginación campó a sus anchas. Disfraces elaborados, originales y divertidísimos llenaron las calles de color, risas y complicidad femenina.

Nada más llegar a A Rúa, la noche prometía. Un grupo de mujeres, mocho en mano, se abalanzó —con la mejor de las intenciones— sobre mi coche para darle una limpieza exprés. Así, con humor y desparpajo, arrancaba una velada que solo podía ir a mejor.

En el Casino, la variedad de disfraces era sencillamente infinita: pajarillos de brillantes colores, ratones atrapados en su ratonera, diosas, teclas de piano, personajes de cuento como Blancanieves, Maléfica o Caperucita, quesitos de La vaca que ríe, millonarios, trogloditas, esquimales llegados directamente de Groenlandia, en eso de que no quiere invasiones.

somoscomaca_arua_petin_entroido_comadres (69)

También, una tortuga llevada a modo de perrito por su dueño, majorettes, piratas y hasta una sorprendente balsa de salvamento con sus correspondientes buzos. Imposible no sonreír.

En El Escondite Inglés, la fantasía seguía desbordada: bellas ninfas aladas, Al Capone, guardias civiles, romanos, espantapájaros, faraonas y más caperucitas, porque nunca hay demasiadas cuando la noche es buena.

Y en Petín… ay, Petín. Allí nos recibió la monarquía más rancia con la reina Isabel y el príncipe Carlos, astronautas brillantes como estrellas, una torera, hadas de cuento navideño, una hippy y una vaquera, dos millonarias y un grupo de señoras ya en pijama, listas para meterse en la cama… o no. Porque en comadres, todo puede pasar.

Un sinfín de ideas, disfraces y colores para una noche en la que las mujeres de Valdeorras demostraron que saben divertirse, reírse de todo —empezando por ellas mismas— y celebrar juntas lo que son: ingenio, amistad y ganas de pasarlo muy, muy bien.

somoscomaca_arua_petin_entroido_comadres (20)

Porque la noche de comadres no se explica: se vive. Y en A Rúa y Petín, este jueves, se vivió a lo grande.