La CHMS sitúa la contaminación y la presión sobre los ríos como retos del nuevo plan hidrológico

La CHMS sitúa la contaminación y la presión sobre los ríos como retos del nuevo plan hidrológico
El organismo reconoce en el proceso de planificación 2028-2033 impactos como la contaminación, la presión hidroeléctrica o la actividad minera, mientras el plan vigente acumula un 35 % de ejecución en sus dos primeros años

La Confederación Hidrográfica del Miño-Sil (CHMS) ha ejecutado 163 millones de euros en los dos primeros años del plan hidrológico vigente (2022-2027), lo que representa el 35 % del total previsto. Así se trasladó este martes en Ourense durante la reunión de la Junta de Gobierno y el Consejo del Agua de la demarcación, órganos en los que se abordan las decisiones sobre planificación, gestión y cuentas del organismo.

En ese mismo encuentro, la CHMS informó también de su previsión presupuestaria para 2026, que contempla un incremento del 15 % respecto a los 48 millones de euros actuales.

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La reunión sirvió, además, para situar algunos de los problemas que condicionan la gestión del agua en la cuenca. Entre ellos, las alteraciones de los ríos derivadas del aprovechamiento hidroeléctrico y la presencia de numerosos obstáculos, el impacto de la actividad minera —especialmente en la extracción de pizarra—, así como distintos focos de contaminación.

El organismo identifica tanto contaminación difusa, vinculada a la actividad agroganadera, como vertidos asociados a sistemas de depuración insuficientes en áreas con población dispersa. A estos factores se suma la persistencia de episodios históricos, como la contaminación por lindano en la zona de O Porriño, y la incidencia creciente del cambio climático sobre la disponibilidad de agua y los fenómenos extremos.

Estos elementos forman parte del esquema provisional de temas importantes (EpTI), un documento que se encuentra en consulta pública desde el 1 de diciembre y que constituye una de las fases previas a la elaboración del nuevo plan hidrológico para el periodo 2028-2033. El plazo para presentar alegaciones es de seis meses.

El EpTI recoge 16 cuestiones agrupadas en cuatro ámbitos: cumplimiento de objetivos ambientales, atención a las demandas y uso del agua, riesgos asociados a episodios meteorológicos extremos y gobernanza. Su función es delimitar los problemas principales y orientar las posibles líneas de actuación.

En cuanto al estado de las masas de agua, los datos presentados indican que el 76 % de las superficiales y el 87,5 % de las subterráneas alcanzan un buen estado. El informe de seguimiento correspondiente a 2024 sitúa además el último año hidrológico como extremadamente cálido y muy húmedo, con una precipitación acumulada de 1.580 litros por metro cuadrado, un 37 % por encima de la media registrada entre 1980 y 2018.

Durante la reunión, el organismo incidió en la necesidad de mejorar la coordinación entre administraciones con competencias en ámbitos como el medio ambiente, la agricultura, el urbanismo o la energía, en un contexto en el que la gestión del agua depende de decisiones que exceden el ámbito estrictamente hidráulico.