viernes 3/12/21

Niños felices

Seguro que María Carmona Rubio, madre de un niño de 3º de Primaria, no se esperaba el aluvión de reacciones positivas que ha recibido en su Facebook, cuando publicó una imagen de los deberes que el maestro de su hijo había encomendado a éste para realizar a lo largo del verano. Y es que los deberes del profe Manolo se han hecho tan famosos que desde que la imagen fue publicada hace ya una semana, ha sido compartida más de 31.500 veces, con más de 500 comentarios acumulados.  

En la lista de deberes, encontramos cosas como mirar las estrellas un buen rato, divertirse con globos de agua, aprender a cocinar algún plato con algún adulto, recoger conchas en la playa, caminar un buen rato sin zapatos, ver una puesta de sol o volar una cometa… Una lista de tareas tan dulcemente redactadas que cuando la lees puedes ver el alma de un profesor con vocación al que verdaderamente importan sus alumnos.  

No es de extrañar entonces, que María Carmona, la madre de uno de los alumnos de Manolo, afirme que por primera vez en los años que llevan de cole, «se disfrutarán los deberes y se harán todos de sobresaliente».  

Qué fácil es ilusionar a un niño. Y qué fácil es que aprenda nuevas cosas cuando está ilusionado. Ese es el motor que mueve el mundo, al menos el mundo infantil, que va perdiendo fuelle a medida que el niño se hace adulto. Por eso es necesario que disfruten de hacer una limonada fresquita, de ver una película en familia, de acostarse hoy un poco más tarde, de tirarse a la piscina por una vez, siendo el que más salpique, de mirar las nubes y ponerles forma, de contemplar una puesta de sol.  

Aprender a sumar y restar es necesario. Conocer las normas ortográficas es indispensable. Saber situar los cabos y ríos de España es cultura básica obligatoria para todo estudiante. Crecer feliz es complicado a veces en los tiempos que corren, pero indispensable para sostener todo lo anterior.  

Así que enseñemos trucos a nuestros peques para sonreirle a la vida. Mostrémosles la forma de disfrutar de un abrazo, de ver amanecer, de hacer amigos nuevos… Así conseguiremos personas completas, fuertes emocionalmente, con recursos con los que enfrentarse a la vida que hay ahí fuera, y sacar un sobresaliente.  

Al finalizar el verano, el que haya conseguido terminar la lista será el más feliz, y el profe Manolo habrá conseguido su propósito.

Raquel Cruz

 

 

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