Sobredo reúne a vecinos y raíces en torno a la Virgen de la Estrella
La parroquia de Rubiá volvió a llenarse de vida y reencuentros, en un Domingo de Pascua marcado por la devoción, la música y la gastronomía
La parroquia de Sobredo, en el municipio de Rubiá, celebró este domingo la festividad de su patrona, la Virgen de la Estrella, una cita que tradicionalmente tenía lugar el Lunes de Pascua pero que en los últimos años se ha trasladado al Domingo Pascual para facilitar una mayor participación.
La jornada reunió a numerosos vecinos y visitantes llegados desde distintos puntos de Galicia y también del Bierzo, en una celebración que volvió a poner en valor las raíces y la unión del pueblo.
Celia, memoria viva de Sobredo
Entre los asistentes destacó la presencia de Celia, una vecina de 96 años muy querida en el pueblo. Aunque reside en Monforte desde su juventud —es de una familia vinculada al ferrocarril— no quiso faltar a la cita con su patrona.
Participó activamente tanto en los actos religiosos como en la posterior ruta por las bodegas, demostrando un año más su implicación con Sobredo. Además, Celia fue quien adquirió en su día una vivienda para cederla al pueblo, actual casa del pueblo, cuya rehabilitación fue posible gracias al esfuerzo vecinal.
Procesión y celebración religiosa
La procesión partió desde la capilla hasta el centro del pueblo, acompañada por el repique de campanas, una charanga y los cantos y rezos de los asistentes. La alegría del párroco, Cristopher José Vásquez, que animó la celebración con vítores a la Virgen de la Estrella, San Antonio y Sobredo, contribuyó a crear un ambiente festivo en una jornada soleada.
Junto a la patrona también procesionó la imagen de San Antonio, cuya festividad se celebra el 17 de enero y que antiguamente tenía gran relevancia en el calendario festivo local.
Tras la procesión se celebró la misa y la tradicional bendición del agua.
La ruta de las bodegas, esencia de la fiesta
Uno de los momentos más esperados fue la ruta de las bodegas, en la que seis vecinos abrieron las puertas de sus casas para ofrecer comida y bebida a todos los asistentes: tortilla, chorizo cocido al vino, entremeses y dulces, entre otros productos.
La jornada estuvo marcada por la armonía, los cantos y el baile, con la charanga poniendo ritmo en algunos momentos y, en otros, los propios vecinos entonando canciones tradicionales “a golpe de pulmón”, recuperando el espíritu de las fiestas de antaño.
El día concluyó con comida y baile, en una celebración en la que los vecinos compartieron mesa, conversación y, sobre todo, la devoción por su patrona.
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