8M: Subir la montaña
En este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, en Somos Comarca queremos detenernos un momento para reflexionar sobre el camino recorrido y el que aún queda por delante. Somos un equipo comprometido y en especial con esta fecha porque creemos en la mujer, en el trabajo que desarrollamos y en todo lo que nos ha costado llegar hasta aquí. Cada paso que hoy parece normal ha sido, en muchos casos, fruto de años de esfuerzo, de resistencia y de una lucha silenciosa que muchas mujeres han sostenido sin grandes titulares.
Personalmente, y lo digo también desde la experiencia, no me gusta hablar de paridad como una cuota matemática. Me gusta pensar en algo más sencillo y más justo, que a las personas se las valore por su valía y no por su sexo. Porque si eso ocurriera de verdad, probablemente a muchas mujeres no nos costaría tanto alcanzar lugares donde todavía hoy parece que otros llevan ventaja.
Voy a explicarlo con una imagen muy gráfica. La vida profesional se parece a una montaña con dos laderas. La de muchas mujeres está inclinada casi a noventa grados. La de los hombres —sin generalizar, por supuesto— rara vez supera los treinta.
Eso significa que para alcanzar la misma cima, el coste es mucho mayor. Podemos subir casi en vertical, con un esfuerzo enorme, o hacerlo zigzageando —mas lento pero con la posibilidad de encontrar muchas piedras que se desprenden de la pared vertical por la quenos movemos—. En cualquiera de los dos casos, el desgaste es enorme. Y aun así, seguimos subiendo o por lo menos intentándolo..
El 8 de marzo, millones de mujeres en todo el mundo salen a las calles para recordar precisamente eso, que los derechos conquistados no llegaron solos y que todavía queda camino por recorrer. El objetivo de esta jornada es sensibilizar a la sociedad y seguir avanzando hacia una igualdad real, una sociedad sin violencias machistas, sin brechas de género y con mayor calidad democrática.
Porque el 8M es, al mismo tiempo, celebración y reivindicación. Celebración por los derechos que se han logrado. Y reivindicación porque aún existen desigualdades que no podemos ignorar.
La historia de esta fecha lo explica bien. El Día Internacional de la Mujer fue reconocido oficialmente por la ONU en 1977, aunque su origen se remonta mucho antes, a las movilizaciones de mujeres trabajadoras a comienzos del siglo XX que reclamaban derechos básicos: votar, trabajar en condiciones dignas, acceder a la educación y participar en la vida pública.
Uno de los momentos clave llegó el 8 de marzo de 1917, cuando las mujeres rusas se declararon en huelga reclamando «pan y paz». Aquella protesta desencadenó una serie de acontecimientos que terminarían con la caída del zar y la concesión del derecho al voto femenino.
Pero incluso antes, en 1848, mujeres como Elizabeth Cady Stanton o Lucretia Mott ya habían organizado en Nueva York una convención histórica para reclamar derechos civiles para las mujeres.
Y desde entonces, década tras década, miles de mujeres en Europa y Estados Unidos fueron sembrando lo que hoy conocemos como el 8M: protestas, reuniones clandestinas, congresos internacionales… pequeñas semillas que terminaron convirtiéndose en un movimiento global.
Esa historia también ha tenido su reflejo aquí, con las celebraciones y conmemoraciones que desde el pasado viernes se están llevando a cabo en Valdeorras. A las puertas de los concellos, en los colegios, en las plazas…
Son gestos que pueden parecer pequeños, pero que tienen un valor enorme. Porque cada conversación, cada taller, cada actividad cultural es también una forma de educar, de sensibilizar y de avanzar.
Y quizá por eso el 8 de marzo sigue siendo necesario. Porque aunque hemos recorrido un largo camino, la igualdad plena todavía no es una realidad en muchos ámbitos. Persisten las brechas salariales, los techos de cristal, las dificultades para conciliar y las violencias que afectan de manera específica a las mujeres.Pero también es cierto que cada generación ha conseguido empujar un poco más esa puerta.
Y aquí, desde este medio de proximidad, hecho también por mujeres y leído cada día por miles de personas, queremos sumarnos a esa reflexión colectiva.
Porque la igualdad no es solo un asunto de mujeres. Es una cuestión de justicia, de democracia y de futuro para toda la sociedad.